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Limitar la subida media de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados centígrados requiere que las eléctricas doblen su inversión, hasta los 3,5 billones de dólares (3,26 billones de euros) al año hasta 2050, según un análisis de la Agencia Internacional de Energía (AIE) publicado este lunes.

El estudio indica que también sería necesario elevar sensiblemente el número de coches eléctricos, lograr que la inmensa mayoría de la producción eléctrica provenga de energías renovables, reducir en un 80 % las emisiones de CO2 de la industria y a la mitad el consumo de combustibles fósiles.

“Limitar la subida de las temperaturas medias globales claramente por debajo de los 2 grados centígrados requerirá una transición energética de una magnitud, profundidad y velocidad excepcionales”, asegura la AIE en un comunicado.

De acuerdo con las estimaciones de la AIE, las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía se estancaron por un tercer año consecutivo en 2016 debido al cambio del carbón al gas natural, las mejoras en la eficiencia energética y a los cambios estructurales en la economía global.

No obstante, para lograr que esta meta se extienda al largo plazo, las emisiones deben alcanzar su pico antes de 2020 y caer más del 70 % por debajo de los niveles actuales hacia 2050, un proyecto ambicioso que demanda la duplicación de la inversión actual.

Según el documento “Perspectivas para la Transición Energética – Necesidades de Inversión para un Sistema de Energía bajo en carbono”, preparado a petición de Alemania, en 2050 “casi el 95% de la electricidad tendría que ser de bajo contenido de CO2, en comparación con alrededor de un tercio de hoy”.

Asimismo, “siete de cada diez automóviles tendrían que ser eléctricos, en comparación con 1 de cada 100 en la actualidad, y todos los edificios deberían ser reacondicionados”.

Además, los combustibles fósiles, en particular el gas natural, seguirían siendo necesarios en 2050 y “representarían el 40% de la demanda de energía”, alrededor de la mitad del nivel actual.

Igualmente, “seguiría siendo necesaria la inversión continua en combustibles fósiles para garantizar la seguridad del suministro. El gas natural tendría un papel importante como elemento de transición, mientras que deberá compensarse la demanda de petróleo”, se lee en el texto.

En ese sentido, “una transformación tan profunda del sector requeriría medidas políticas ambiciosas, como la eliminación rápida de los subsidios a los combustibles fósiles y el aumento de los precios del CO2”, concluyó

Al presentar el estudio, durante la apertura del Diálogo de Transición Energética, un foro informal inaugurado hoy en Berlín, el ministro alemán de Exteriores, Sigmar Gabriel, aseguró la lucha contra el cambio climático es un reto global que requiere de soluciones internacionales coordinadas.

“La transición energética dejó de ser un proyecto nacional, es una tarea global y una misión para todos nosotros, así como una manera de asegurar un futuro de prosperidad”, dijo Gabriel.

“La política energética no es una cuestión que pueda abordarse dentro de los confines de las fronteras nacionales. No podemos combatir el cambio climático con vallas y aislamiento, sino más bien con la cooperación internacional”, apuntó Gabriel, y resaltó la importancia de que los países emergentes también persigan estas metas.

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