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Las subastas de renovables se están convirtiendo en el mejor sistema para aumentar la capacidad instalada en cada vez más países de todo el mundo. De ellas y de las subastas de nuestro país hablaron los CEOs de las principales empresas del sector eólico en el III Congreso Eólico Español, organizado por la Asociación Empresarial Eólica.

En la mesa redonda “La eólica se enfrenta a las subastas en distintos continentes: la experiencia de los promotores en diferentes países”, todos destacaron el buen funcionamiento de las subastas, por ejemplo, de Latinoamérica, donde además hay una clara apuesta por este instrumento por los gobiernos de México y Brasil, pero también de Argentina, Perú o Chile.

Sin embargo, el debate derivó en torno a las subastas organizadas en España. “Las licitaciones son los mecanismos más eficientes para incentivar el aumento de capacidad de renovables”, explicaba Enrique de las Morenas, director general de Enel Green Power España, división de renovables de Endesa, “pero no estamos dispuestos a arriesgarnos sin un tipo de protección, y aunque es cierto que debemos aspirar a que las renovables acaben participando por sí solas en el mercado eléctrico, mientras requieran estas ayudas, tiene sentido que las reciban a través de estas licitaciones”. Para el directivo, “en Latinoamérica se tiende a aislar al promotor de las condiciones económicas del mercado, por ejemplo de la inflación, por eso, en el caso español, tenemos que pensar mucho como insertar las renovables en el mercado”.

En la misma línea opinaba Joao Paulo Costeira, CEO de EDP Renovables Europa, “se tiene que garantizar una rentabilidad razonable, si no repercutirá a la operación de toda la cadena de suministro y producción. Si se están reduciendo los precios es porque esta cadena se ha podido desplazar de un país a otro, pero si se modifican esos precios muy rápidamente no da tiempo a realizar ese ajuste”.

“Lo que se está garantizando en la última subasta son unos ingresos medios durante 25 años de unos 25€/MWh, al descuento máximo. La cuestión es que a largo plazo, ese precio va a tender a estar a la baja, entonces ¿cómo podemos pensar que hay unas condiciones o costes que realmente puedan crear valor? Ésa es mi duda”, añadía Xabier Viteri, director del Negocio de Renovables de Iberdrola.

‘Los Otros’

Rafael Mateo, CEO de Acciona Energía, por su parte, advertía de que “nos hemos encontrado actores que ganan las subastas en varias ocasiones y que no tienen intención de hacer parques. Son especuladores que buscan un hueco en el mercado”. Se refería a subastas de otros países pero también aludían a los que denominaron, durante el debate, ‘Los Otros’, aquellos actores que no pertenecían al sector eólico pero que han entrado con fuerza en las dos subastas que se han organizado en España.

Aunque no dijeron abiertamente a quiénes se referían, era imposible no pensar en el Grupo Forestalia, la aragonesa de Fernando Samper especializada hasta ahora en biomasa y que nunca antes se había dedicado al negocio eólico. Según fuentes del sector consultadas por El Periódico de la Energía, tras conseguir sumar 1.500 MW eólicos, una semana después de celebrarse la subasta de mayo, solicitó su ingreso en las filas de la patronal AEE.

“El Ministerio deberá hacer un gran esfuerzo para tutelar que se consigan sacar los proyectos ganadores adelante”, advertía de la Morena, “aunque por primera vez estamos viendo una competencia entre comunidades autónomas para tener una tramitación administrativa lo más rápida posible, que podría ser posible”.

Pero ‘Los Otros’ también podrían ser los otros ganadores que arrasaron con megavatios eólicos junto a Forestalia, como es el caso del también aragonés Grupo Jorge (y hermano del primero) y del constructor (nuevamente aragonés) Brial Energía.

“No podemos invertir 20, 30 ó 100 millones de euros sin una perspectiva clara de una planificación de subastas” añadía Costeira, “como hay mucha capacidad, la gente está disponible para acudir sea como sea, pero esos son casos puntuales, no es una forma de enfocar una política energética correcta, porque necesitamos un escenario macro razonablemente bien definido”.

“Tenemos el ejemplo de México, que ha organizado una subasta bien planificada porque ha dicho dónde quiere la energía, pero muchos proyectos no se han llevado a cabo o se han puesto a la venta porque los promotores que ganaron la subasta no los han podido ejecutar”, advertía Rafael Mateo.

“Da igual si un mercado está maduro o no, lo que importa es la estabilidad regulatoria, la seguridad jurídica y la forma de las subastas”, ampliaba Viteri, “el caso español es muy complejo cuando podría ser más sencillo, y no se interiorizan los posibles jugadores de la misma manera por lo que aumentan los riesgos de la subasta, de hecho, no debería participar cualquiera, habría que cualificar financieramente también a los proyectos. Y añadía que “si queremos que los proyectos se efectúen, hay que precualificarnos, que se sepa si son viables ambientalmente, que se sepan las conexiones, conocer los avales y hacer cumplir las penalizaciones si luego no se llevan a cabo”.

Planificación y rentabilidad razonable

Tampoco les gusta a los CEO de las grandes compañías el concepto de rentabilidad razonable de la reforma eléctrica. “Las renovables no necesitan ayuda ni protección, evidentemente es un negocio y tiene sus riesgos, pero no debemos asumir los riesgos al margen del negocio. Queremos saber la rentabilidad que vamos a recibir y exigir que ese precio se respete”, reiteraba el CEO de Acciona Energía, “hay riesgos que nos van a sobrevenir porque los 3.700 MW adjudicados se imaginaron a un precio distinto a lo que la próxima subasta va a tener, y no debería ser que se alteren por decisiones políticas al margen del mercado”.

“Los riesgos del emprendedor deben ser aquellos que le son propios y que pueda gestionar. Mencionaba la inflación en Brasil, que está al margen, pero en el caso español el riesgo es regulatorio, con el periodo y semiperiodo retributivo”, apuntillaba el director general de Enel Green Power España.

En definitiva, todos coincidieron en la necesidad de una planificación del sector a medio y largo plazo para saber cuánta energía se quiere, donde se quiere, con qué atributos, o si hay que aumentar la generación de energía o la potencia.

“Estamos en un escenario exuberante para las renovables, pero por ejemplo, no se ha planificado un cierre ordenado, progresivo y sostenido en el tiempo de las centrales obsoletas, receptoras de subvenciones y contaminantes. Oímos que hay que mantener las centrales de carbón, al igual que las nucleares, fomentar las interconexiones, pero el aumento de 6.000 MW de renovables supone que tendrán que dejar de funcionar 2.000 MW de ciclos combinados (y por los que pedirán pagos por capacidad, lo que aumentará los costes del sistema)”, concluía Mateo, “por eso es tan importante planificar”.

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