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El avance tecnológico trae consigo un beneficio económico descomunal, convertido principalmente en ahorro de costes. Cuanto más avanza, más baratos son los procesos productivos.

En el caso de los recursos, el impacto de las nuevas tecnologías producirán ahorros de entre 850.000 millones y 1,5 billones de euros a nivel mundial en 2035, según el último informe de Mckinsey Global Institute. Una cantidad equivalente al PIB actual de Canadá o Indonesia.

Donde más efecto producirá el avance tecnológico es en eficiencia. En este apartado se podrían ahorrar 510.000 millones de euros. El consumo de energía irá cayendo poco a poco en todo el mundo. Los consumidores cada vez ahorrarán más en energía en todos los ámbitos de la vida, en sus hogares, en las oficinas y hasta en el transporte.

mckinsey-report

Es en este apartado, el del transporte donde también se verá reflejado un ahorro de costes de 265.000 millones de euros a los largo de los próximos 18 años. La transformación del vehículo convencional en vehículos eléctricos, híbridos y de gas natural, más la sustitución del fuel por gas en los buques, etc, tendrá una consecuencia positiva para la economía mundial. También producirá un efecto positivo la aparición del coche autónomo.

Pero sin duda, la llave del cambio llegará de la mano de las renovables. Cambiar el actual parque de generación hacia uno más limpio proporcionará hasta 330.000 millones en ahorro. Abandonar los combustible fósiles por renovables también es bueno económicamente hablando, según refleja el estudio de la consultora McKinsey.

Donde afectará menos el avance tecnológico será en los combustibles fósiles y en las materias primas. Pero, los productores de recursos podrán acceder a una gama de tecnologías incluyendo la robótica, el Internet de Cosas, y el análisis de datos (Big Data) que harán aumentar la productividad en sus operaciones

En este caso, el petróleo y el gas se verán beneficiados con hasta 273.000 millones de euros, mientras que las industrias del carbón, el acero o el cobre se verán menos afectadas con solo 95.000 millones.

En definitiva, la tecnología apunta la dirección hacia donde se dirige el mundo. Los avances tecnológicos miran directamente a la eficiencia energética y a las renovables como

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