Las petroleras aún confían en Brasil

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Plataforma de Repsol en aguas de Brasil.
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Brasil subastó por 7,9 millones de reales (unos 2,5 millones de dólares), un precio en un 1.649 % superior al mínimo exigido, los derechos para explotar ocho campos petroleros maduros abandonados por la estatal Petrobras, informó la Agencia Nacional del Petróleo (ANP, regulador).

“Fue el mayor sobreprecio ya alcanzado en una subasta para ofrecer concesiones sobre campos maduros en Brasil”, conmemoró el presidente de la ANP, Decio Odone, en una entrevista que concedió al final del concurso dirigido a pequeñas y medianas empresas petroleras.

“Fue un concurso muy exitoso, con un sobreprecio nunca antes alcanzado. Se trata del renacimiento de la explotación de petróleo en tierra en Brasil”, afirmó.

“Las áreas terrestres significan desarrollo y empleo en regiones remotas en Brasil. Prefiero evitar términos diminutivos porque esa es la puerta de entrada para muchos inversores”, dijo por su parte el secretario de Petróleo y gas del Ministerio de Minas y Energía, Marco Felix.

Los derechos concedidos abarcan áreas maduras en la que aún quedan reservas marginales pero que ya no son de interés comercial para las grandes empresas que las explotaban, en este caso Petrobras.

La subasta, por lo mismo, fue dirigida a pequeñas y medianas empresas para las que la explotación es viable económicamente por exigir bajas inversiones.

Las inversiones mínimas exigidas para los ocho áreas concedidas son 700.000 reales (unos 225.800 dólares) por cada campo.

El campo más disputado fue el de Itaparica, municipio en el estado de Bahía (nordeste), cuyos derechos fueron concedidos por 5,7 millones de reales (unos 1,8 millones de dólares), valor en un 8.050 % superior al mínimo esperado por el regulador.

Antes de la subasta unas 50 personas, militantes de organizaciones no gubernamentales ecologistas, se manifestaron en Río de Janeiro contra las actividades que aceleran el calentamiento global.

La puja de este jueves es la primera desde que Michel Temer asumió la Presidencia del país hace un año tras la destitución de Dilma Rousseff por supuestas irregularidades en la presentación de las cuentas públicas.

Igualmente fue la primera y menor de las cuatro subastas petroleras prevista para 2017. En una segunda subasta se concederán derechos para explotar petróleo y gas en aguas profundas en el océano Atlántico y en otras dos se ofrecerán licencias para actuar en el lucrativo y ambicionado presal.

El presal es un horizonte de hidrocarburos en aguas muy profundas del océano Atlántico, por debajo una capa de sal de dos kilómetros de espesor y cuyas enormes reservas pueden convertir a Brasil en uno de los mayores exportadores de crudo.

Brasil espera recaudar un mínimo de 3.400 millones de reales (unos 1.097 millones de dólares) por los derechos que ofrecerá para la explotación de petróleo tan sólo en una de las subastas en áreas en el presal, en la que concederá licencias para cuatro áreas.

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