Los dispositivos electrónicos generan un despilfarro energético de 58.000 millones

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Distintos dispositivos electrónicos.
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El despilfarro energético preocupa a quién más y a quién menos. La llegada de nuevos dispositivos electrónicos, la innovación en las nuevas tecnologías, hace que cada hogar tenga cada vez un mayor número de aparatos de este tipo como son las consolas de videojuegos, los modems, los decodificadores de la televisión o  las impresoras. Esto hace que aumenten los costes energéticos en los hogares, sobre todo por la ineficiencia de algunos de estos dispositivos.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado un informe en el que  afirma que  el despilfarro energético en los cerca de 14.000 millones de dispositivos electrónicos que existen en el mundo supuso un coste aproximado de 80.000 millones de dólares (58.000 millones de euros).

 

Distintos dispositivos electrónicos.
Distintos dispositivos electrónicos.

La principal causa de este gasto innecesario, según su informe, fue la poca eficiencia de los dispositivos, ya que muchos consumen más energía cuando están en modo reposo que cuando están a pleno rendimiento.

Haciendo un cálculo rápido, cada dispositivo despilfarra 4 euros al año. Si un hogar tiene de media cinco de estos dispositivos, sino más, la cifra se elevaría a unos 20 euros por cada hogar.

La AIE ha explicado que, en 2013, los dispositivos en red consumieron alrededor de 616 teravatios por hora (TWh), de los cuales se desperdiciaron alrededor de 400, una cantidad equivalente a la electricidad consumida anualmente por Gran Bretaña y Noruega juntas.

La directora ejecutiva de la agencia, Maria van der Hoeven explicó en el comunicado que “los consumidores están perdiendo dinero porque la producción innecesaria de energía da lugar a centrales e infraestructuras de distribución más costosas e innecesarias”.

El uso de la mejor tecnología disponible hoy en día, en su opinión, permitiría que esos dispositivos gastaran un 65 % menos de energía en modo reposo.

La AIE recomendó el desarrollo de políticas de eficiencia energética que no necesariamente deben partir de cero, sino mejorar las existentes.

La agencia calificó de indispensable que la política y la tecnología vayan de la mano, por lo que vio importante que se colabore de forma constante con la industria del sector en favor de mejores prácticas.

Por último, también recomendó establecer estándares internacionales de tecnología lo antes posible para que los usuarios estén bien informados acerca de la calidad y la eficiencia energética de los dispositivos en el mercado.

Con la aplicación de estas medidas, según sus cálculos, se salvarían 600 TWh de energía, lo que equivaldría a cerrar 200 centrales de carbón y reduciría en 600 millones de toneladas las emisiones de CO2.

 

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