Los españoles derrochamos más de 7.700 millones al año en energía

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Cada tarifa de la luz tiene sus propias características.
Cada tarifa de la luz tiene sus propias características.

Un hogar medio podría ahorrar 300 euros al año con un uso más eficiente de la energía, lo que se traduce en un derroche energético cercano a los 5.500 millones de euros al año. Si a esto le sumamos el potencial de ahorro de sectores como la industria y el transporte, cada año los españoles pagamos 7.700 millones de euros por una energía que no necesitamos, según Kelisto.es, la web del ahorro, que ha analizado el nivel de despilfarro energético de nuestro país.

Y buena parte de la culpa de est a dilapidación de recursos la tiene la ineficiencia energética de los edificios españoles. De hecho, según un programa impulsado por la organización conservacionista WWF y la Fundación Reale en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, el 90% de los 25 millones de viviendas que existen en España suspende en eficiencia energética. Es más, solamente el 6% del parque de 10 millones de edificios existentes poseen la certificación energética y si lo valoramos en número de viviendas apenas representa el 2,5%.

El 99% de los edificios con certificación energética requieren actuaciones de eficiencia energética al tener una calificación energética entre las letras C y la G, pues solo el 1% ha conseguido la calificación B y el 0% la más alta que es la A, mientras el 85% se sitúan por debajo de la letra E. Si se tiene en cuenta que la diferencia de consumo de energía entre la mejor calificación, que es la A, y la más baja, que es la G, es del 80%, la principal conclusión es que la rehabilitación energética de edificios debería ser una de las principales prioridades.

La vivienda, un sumidero de recursos energéticos

Se calcula que del total de demanda bruta eléctrica durante el año pasado, que se elevó a 246.166 gigavatios hora (GWh), solo en los hogares se podría ahorrar más del 23% del consumo o, lo que es lo mismo, 47.000 GWh, equivalentes a cerca de 5.500 millones de euros. Esto quiere decir que cada uno de los más de 18 millones de hogares de nuestro país podría conservar en su bolsillo más de 300 euros al año con un simple cambio en sus hábitos de consumo energético.

Sólo el 6% de los edificios tiene la certificación energética en España.
Sólo el 6% de los edificios tiene la certificación energética en España.

Por ejemplo, un uso más eficiente de los electrodomésticos en el hogar permitiría alcanzar un ahorro de 3.500 millones de euros al año, algo más de 190 euros anuales por hogar. Por su parte, en la calefacción y el aire acondicionado se derrochan cerca de 1.400 millones de euros al año (más de 75 euros por hogar) que se quedarían en el bolsillo de los españoles con un uso más eficiente de la energía.

“Acciones sencillas, como limitar el uso del aire acondicionado, evitar que se escape el calor protegiendo las juntas de puertas y ventanas o apagar la televisión completamente (sin dejarla en ‘stand by’) pueden suponer una mejora considerable de la eficiencia energética en el hogar. Las conductas de ineficiencia energética se han convertido en algo cotidiano y en múltiples ocasiones no somos conscientes de que tropezamos en ellas y nos hacen gastar mucho dinero al año en una energía que en realidad no aprovechamos”, señala Hernán Martínez, responsable de Energía de Kelisto.es.

Rebajar la factura energética no solo es un asunto crucial para las economías domésticas. En los entornos de trabajo también existe un significativo margen de ahorro. Así, entre los sectores con más potencial se encuentran los edificios comerciales (30%), el transporte (26%) y la industria (25%)³. Si se consideran las cifras de consumo total y el importe de la energía, existe una posibilidad de ahorro total de 2.090 millones de euros en el caso de la industria y de cerca de 133 millones en el del transporte.

¿Por dónde se escapa la energía?

Los hogares españoles son responsables del consumo del 17%⁸ de toda la energía final y del 25% de la electricidad. Con el uso de las nuevas tecnologías y materiales, una utilización más racional de los sistemas de calefacción y aire acondicionado, un correcto aislamiento y buenas prácticas en iluminación y en uso de los electrodomésticos, el consumo actual de energía se puede reducir de manera sustancial.

Pese a que en los últimos años, especialmente en las regiones más cálidas, la curva del consumo en invierno y verano se ha tendido a igualar por el uso de los aparatos de aire acondicionado, en general el gasto suele ser mayor durante los meses de diciembre y enero, por la utilización de la calefacción (que representa el 47% del consumo del hogar durante todo el año), el agua caliente (un 18,9% del gasto) y por el menor número de horas de luz natural (la iluminación supone un 4,1%). El aire acondicionado únicamente representa un 0,8%⁸ del gasto.

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2 Comentarios

  1. Lo primero que hay que hacer es hacer bien los certificados oficiales de evaluación energetica. No valen para nada tal y como están. Si tengo una caldera de biomasa y paredes de papel, clasificación “A”. Vivo en una casa antigua en Madrid, con muros anchos donde no necesito casi calefacción (unas 3 semanas al año) ni aire acondicionado (nada), con leds, electrodomesticos A+, ICP bajo, Y me sale “D” de risa

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