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En 2015, la inversión global en energía limpia estableció un nuevo récord de 329.000 millones de dólares, pero sólo una fracción de ese dinero provenía de los inversores institucionales, según un nuevo libro blanco del Foro Económico Mundial (WEF)  titulado Renewable Infrastructure Investment Handbook: A Guide for Institutional Investors. De los 500 propietarios de activos más importantes del mundo, incluyendo fundaciones, fondos de pensiones y fondos de inversión, sólo el 0,4 % de los 38 billones de dólares en activos totales bajo gestión corresponden a inversiones bajas en carbono.

El sector de la energía limpia tendrá que cortejar esos dólares si quiere lograr ese billón de dólares de inversión anual estimada necesaria para cumplir con los objetivos del  acuerdo sobre el clima de París en 2030.

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Ahora es el momento de que los inversores institucionales salten al ruedo de la tecnología limpia, según el WEF. La energía solar y la eólica ya han alcanzado la paridad de red sin subsidios en unos 30 países, y cerca de dos tercios del mundo lo logrará en los próximos años.

“Ya no clasificada como tecnología de vanguardia, la energía renovable se ha vuelto mucho más cercana a las inversiones en infraestructuras como las de las eléctricas y, de hecho, ha superado a la inversión energética en combustibles fósiles a nivel mundial en el año 2015,” dice el informe del WEF.

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El libro blanco señala que los bonos verdes han proliferado y ofrecen una oportunidad a los inversores más pequeños que no tienen la capacidad de llegar a la financiación directa de activos. Para los que les gusta más el riesgo pero no tienen equipos dedicados a este negocio, “los fondos de infraestructura de capital privado ofrecen una exposición diversificada de activos de infraestructura renovables”.

El WEF reconoce que hay muchos riesgos asociados a la inversión en activos de energías renovables, desde la ubicación y el diseño del proyecto a los riesgos políticos y regulatorios. En general, sin embargo, es la falta de información y la falta de equipos internos especializados en energías renovables las que han llevado a la actual situación de escasa inversión destinada por los inversores institucionales a este sector.

Las cuestiones de la información y la estandarización finalmente se están abordando. El WEF señala el  esfuerzo de normalización de la energía solar de la Asociación Internacional de Energía Renovable ( Irena) lanzado en junio y también las incorporaciones a la plataforma del clima del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La relativa juventud del sector significa que algunas de las cuestiones en torno a la normalización y tratamiento de las fuentes de información madurarán en los próximos años. Pero uno de los retos más grandes –el de la regulación- será más difícil de superar ya que varía mucho en todo el mundo.

El WEF reconoce la magnitud del desafío regulatorio, pero también apunta a una solución que pudiera proliferar en el marco del Acuerdo de París: el precio del carbono. “Si bien no existe una solución fácil para el desafío regulatorio”, concluye el informe, “el establecimiento de un amplio mercado para el carbono sería un gran paso para coordinar esfuerzos y proporcionar a los inversores un precio aceptado mundialmente para dar salida a sus proyectos.”

Incluso sin una rápida expansión de los mercados de carbono, el creciente interés por traer a los inversores institucionales y filantrópicos a la tecnología limpia tiene potencial más que suficiente para empezar a dar frutos el año que viene, dice el informe del WEF.

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