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Los pagos por capacidad se han convertido en la verdadera tabla de salvación del Gobierno en materia eléctrica. Ha sacado pecho el Ejecutivo de Mariano Rajoy por activa y por pasiva de que al fin han acabado con el déficit de tarifa, pero realmente, a pesar de la reforma eléctrica, el sistema sigue costando más de lo que realmente debería ingresar.

Las cuentas eléctricas cuadran pero realmente no se aferran a lo que debería. Desde 2014 los pagos por capacidad, esos que se pagan a las centrales térmicas (carbón y ciclos) para que estén disponibles en caso de necesidad del sistema, cuestan realmente bastante menos de lo que se ingresa.

Tal y como adelantó el diario Cinco Días, la partida de ingresos del sistema para los pagos por capacidad ha ascendido a 2.880 millones de euros en los últimos tres años. El coste, es decir lo que han cobrado las centrales térmicas de carbón y los ciclos durante estos años, ha sido de 1.480 millones. Se ha creado un saldo positivo de 1.400 millones.

Esta es la cifra mágica que descuadra lo que se destina para paliar un coste y lo que realmente luego cuesta éste. Teniendo en cuenta que el Gobierno obtuvo en el ejercicio de 2014 unos 550 millones de euros de superávit eléctrico, y en 2015 obtenga más de 400 millones, y previsiblemente en 2016 tenga otros 110 millones, el superávit obtenido en el sistema, de unos 1.100 millones, se ha producido gracias a esta partida innecesaria e inflada por el Gobierno.

Si realmente los consumidores pagasen solamente los pagos por capacidad, el sistema solo habría salido de déficit en los años 2014 y 2015, pero ya este 2016 hubiese incurrido otra vez en la creación de deuda en el sistema eléctrico.

Según la orden de peajes de 2016, se registra un saldo positivo de los pagos por capacidad de 218 millones de euros. Si la previsión es un superávit de 110 millones de euros, sobran 118 millones que el Gobierno destina a pagar otros costes del sistema gracias a que los consumidores pagan de más en el término de energía en sus recibos de la luz.

Así lo explica la CNMC en su informe de peajes de acceso del año pasado. “Teniendo en cuenta que los peajes de transporte y distribución implícitos en la propuesta de Orden son suficientes para recuperar la retribución de las redes, el superávit de los pagos por capacidad está destinado a la financiación del resto de costes regulados del sistema”.

El Gobierno ha ido disminuyendo la partida destinada a las eléctricas por pagos por capacidad. Cada vez cobran menos las instalaciones de gas y carbón, pero los ingresos obtenidos para ello siguen siendo mucho más altos. ¿Por qué?

¿Acaso el Gobierno está inflando las cuentas para obtener superávit? ¿No se debería ingresar lo mismo que lo que realmente es el coste? Según la CNMC, sí. “Esta Comisión señala la necesidad de establecer una metodología de cálculo de los precios unitarios de los pagos por capacidad, a efectos de que cada componente de coste sea recuperado por el precio regulado correspondiente”. Es decir, que no se destine más dinero a pagos por capacidad de los que luego realmente se llevan las eléctricas.

Pero el Gobierno ni caso. A lo suyo, que es cuadrar el superávit. Para 2017, la orden de peajes prevé unos ingresos por pagos por capacidad de 725 millones de euros que se abonarán vía tarifa. Pero el coste real de los pagos por capacidad asciende a 390 según la orden. Se genera otro saldo positivo de 335 millones de euros, para luego crear un superávit de solo 9 millones en 2017.

En el caso de 2016, claramente se están pagando otros costes del sistema con los pagos por capacidad, pero también se obtiene el superávit cuando realmente no es así. En 2017, sucede lo mismo, pero sin la obtención de tanto superávit.

A esto se le llama ingeniería financiera a costa de los consumidores eléctricos. El Gobierno, en vez de hacer pagar al consumidor de más debería, tal y como aconseja el regulador, ingresar lo mismo que lo que cuestan los pagos por capacidad.

Si no es capaz de reducir más los costes o aumentar los ingresos en otras partidas para cuadrar el sistema, al menos debería dejar claro que los consumidores pagan vía tarifa otros costes del sistema, o incluso que son los verdaderos protagonistas del superávit eléctrico.

De otra manera, el Gobierno tendría que dar más de una explicación en Bruselas sobre porque ha sido incapaz de resolver el déficit de tarifa. Pero no, gracias a que los consumidores abonan de más por los pagos por capacidad, el Gobierno consigue el superávit y salva el tirón de orejas de la Comisión. Todos contentos, menos los consumidores, que pagan mucho más por la luz por la intervención del Gobierno.

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