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Marruecos pretende reducir en 2030 un 32% sus emisiones de CO2, no porque sea un país que emita demasiados gases contaminantes a la atmósfera sino porque está sufriendo de manera directa las consecuencias del cambio climático.

Y para ello se ha propuesto tres grandes retos: garantizar la adecuación entre oferta y demanda (que aumenta un 6% anualmente) con el desarrollo de 25.000 nuevos MW; asegurar el suministro con la diversificación de los recursos energéticos locales y con la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles (en 2009 era del 98%); y apostar por el ahorro y la eficiencia energética en el transporte, el sector industrial, agrario e incluso en el alumbrado público. Prevén ahorrar un 20% del consumo en 2030.

Gran inversión en renovables

El plan consiste en conseguir, por primera vez en la historia del reino alauita, un mix eléctrico en el que dominen las fuentes de origen renovable. Ha establecido un objetivo de renovables del 52% para el año 2030. Para ello, proponen alcanzar los 25.000 MWh de eólica terrestre, 250.000 MWh de eólica marina y 20.000 MWh de solar fotovoltaica y todo ello orientado a empresas privadas. Marruecos prevé inversiones por valor de 40.000 millones de dólares en los próximos 15 años en el sector energético, de los que 30.000 millones irán a renovables.

No es un sueño. La transición energética ya se está iniciando, en termosolar, eólica y fotovoltaica. Como Noor, la planta termosolar más grande del mundo, en Ouarzazate. Por el momento, en 2016 ya se ha puesto en marcha la primera fase, Noor 1, de 160 MW, y con un sistema de almacenamiento de 3 horas, pero será en 2018 cuando finalice con 588 MW instalados.

También están en marcha los parques eólicos que suman 850 MW y que han conseguido el mejor precio MWh récord del mundo: 3 c$/kWh. O la atribución en curso del primer proyecto fotovoltaico que ha alcanzado el tercer mejor precio a escala a nivel mundial.

Pero no son solo renovables las tecnologías en las que piensa el Gobierno alauí.

Gas y ciclos combinados

“Debemos tener los medios apropiados para hacer frente a las intermitencias de las renovables y por su carácter menos contaminante respecto a otros combustibles fósiles, consideramos oportuno el desarrollo del gas y de las centrales de ciclo combinado”, asegura Abdelkader Aâmara, ministro de Energía, Minas, Agua y Medio Ambiente del Reino de Marruecos.

De hecho, quieren aprovechar la coyuntura favorable para los compradores porque “el precio del gas natural ha caído un 40% en los últimos cinco años y se han rebajado mucho las condiciones de las cláusulas de los contratos”.

La hoja de ruta marcada en el Plan Nacional de Desarrollo de Gas Natural de diciembre de 2014 prevé la construcción de cuatro ciclos combinados que sumen 2.400 MW, el proyecto Jorf Lasfar, más la utilización de cavidades subterráneas para el almacenamiento de gas y la construcción de un gaseoducto que una sus regasificadoras de GNL al gaseoducto entre España y Argelia a su paso por el territorio marroquí. “Ya hemos visitado Qatar, Rusia y EEUU y nos hemos reunido con una veintena de proveedores de GNL (entre ellos Españ) para satisfacer en 2025 5.500 m3/año de gas”, dice el ministro, “y los acuerdos a los que se llegue en la compra de gas serán a través de contratos PPA (power purchase agreement), porque entendemos que es la mejor manera para que acudan los inversores internacionales más importantes”, añade Aâmara.

Por último, Marruecos recuerda otro capítulo estratégico, las interconexiones, no solo con España y Portugal, sino también con Mauritania, “ya que ofrece enormes oportunidades para abrir la puerta a los países subsaharianos”, concluye.

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