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Las ciudades van muy por delante de los países en el establecimiento de objetivos e iniciativas de reducción de emisiones de carbono, según un nuevo informe del gigante bancario HSBC. Más de 2.500 ciudades se han comprometido en la lucha contra el cambio climático en el portal NAZCA (Non-State Actor Zone for Climate Action) lanzado en 2014 como parte de la Agenda de Acción contra el Clima de París, indica el HSBC.

“Creemos que esto es muy importante porque los actores no estatales pueden moverse más rápido en la implementación de políticas y medidas contra el cambio climático”, dice el informe.

Las ciudades y otros agentes no estatales tienden a ser más rápidos que los países en la toma de decisiones, y son más responsables ante sus electores locales. También pueden tener un mayor control sobre los presupuestos, que se pueden asignar a las políticas de mitigación del cambio climático. Algunos expertos, sin embargo, advierten que las ciudades están teniendo serios problemas en la aplicación sus propios objetivos climáticos.

Las áreas metropolitanas tienen mucho que perder con la inacción. Las ciudades representan hasta el 70% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, y muchas ya están experimentando mayores niveles de contaminación. Esto causa tres millones de muertes al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los niveles peligrosos de partículas en el aire son una característica común en las ciudades de mercados emergentes tales como Gwalior o Allahabad en la India, o Riad, en Arabia Saudita. Pero también se encuentran en los principales centros financieros, como París, Londres o Stuttgart.

La lucha contra la contaminación del aire es un problema acuciante, pero que empalidece en comparación con los riesgos que se ciernen asociados al calentamiento global.

Con muchas ciudades importantes en las zonas costeras, el 71% de la población mundial puede estar expuesta al crecimiento de los niveles del mar en 2025. En América Latina, la proporción de la población que vive en zonas costeras de baja altitud podría rondar el 90%. Las poblaciones de las ciudades también serán más propensas a temperaturas urbanas  más altas urbanas y a las enfermedades transmitidas por vectores y niveles de alérgenos, predice HSBC.

Al margen de la salud, el banco de inversión cita datos de la OCDE que muestran que en 2070 hasta 35 billones de dólares en activos podrían estar en riesgo de inundaciones costeras en las grandes ciudades. Dada la magnitud de estas amenazas, no es sorprendente que muchas ciudades hayan optado por tomar medidas de mitigación del cambio climático con sus propias manos.

El Acuerdo de París dio lugar a un aumento del 70% en el número de ciudades que dan a conocer los datos del clima, con centros urbanos como Copenhague, Melbourne y Estocolmo anunciando planes para convertirse en ciudades completamente neutrales de carbono.

“En EEUU, donde el presidente Trump ha firmado una orden ejecutiva para retirarse del Acuerdo de París, es alentador desde el punto de vista climático que 93 ciudades hayan hecho promesas de acción climática a través del portal NAZCA”, se lee en el informe. En él se enumeran 28 países que ahora tienen 10 o más ciudades “climáticamente inteligentes” con compromisos de lucha contra el clima a nivel de ciudad. Europa lidera la tendencia.

En otras zonas, existen importantes movimientos de luchas contra el clima en ciudades en países desde México a Japón. Un país que se destaca, según dice HSBC dice, es Canadá. Allí, 21 ciudades han hecho promesas del clima. Las 10 mayores ciudades de Canadá representan alrededor de la mitad de la población del país y están en camino para lograr una reducción media de emisiones del 40% en 2030.

Jonathan Walters, ex director del Banco Mundial, que ahora trabaja como consultor económico independiente de la energía y las finanzas del clima, dijo que los incentivos para las ciudades para hacer frente a la mitigación del cambio climático están fuertemente vinculados a la contaminación local y los factores de crecimiento económico.

“Si nos fijamos en China, las grandes administraciones de las ciudades tienen un incentivo muy fuerte para hacer frente a la mitigación del cambio climático debido a que las cosas que hay que hacer son las que quieren hacer por otras razones,” dijo. “Una gran cantidad de personas están muriendo por la contaminación de carbón, por lo que si se reemplaza el carbón, se ahorran  quela gente muera y se salva el planeta a la vez”.

Además, las ciudades son a menudo capaces de ejercer una presión importante sobre el transporte local, que el Programa de Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas dice que representa el 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la ciudad.

De este modo, los planificadores de las ciudades pueden ayudar a acelerar la implantación del vehículo eléctrico y, posiblemente, incluso programas de vehículos autónomos, y con ello, el desbloqueo de “enormes ganancias en la eficiencia energética del transporte”, dijo Walters. “Cambia las cosas de forma espectacular”.

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