¿Nuclear sí, nuclear no? Esa es la cuestión

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Ramón Roca.
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Hace una semana el Gobierno dio por cerrada la legislatura y España entera ya tiene los ojos puestos en el 20D. Todos los partidos ya están trabajando sus propuestas energéticas. Algunas ya las hemos publicado como las del PSOE. El resto están por hacerse públicas, aunque hemos esbozado en grandes líneas las de Ciudadanos y algunas ideas de Podemos. Falta por conocer las del PP y las del resto de partidos. 

Sin duda alguna, la energía nuclear será la protagonista. O por lo menos debería serlo. Estamos ante una decisión clave para el devenir del país. Y este 20D, los españoles decidirán ‘qué hacer’ (entre comillas) con la nuclear en España. ¿Aumentar su vida útil o cerrarla paulatinamente hasta los 40 años? ¿Qué querrán los españoles? ¿Y los partidos?

Tanto el PSOE como Podemos ya se han pronunciado sobre la energía nuclear. No es otra que programar el cierre de las centrales hasta sus 40 años de vida, con lo que España perdería la nuclear en 2028. Ciudadanos todavía no se ha pronunciado al respecto. Y el PP tampoco, aunque os puedo contar un poco cuáles son sus ideas al respecto.

El PP siempre se ha posicionado a favor de la energía nuclear, bajo unos parámetros de seguridad excelentes, tanto en las centrales como con los residuos de las mismas. Ahora, como Gobierno, maneja la posibilidad de extender la vida útil a los 50 años, y tampoco deja la puerta cerrada de extenderla hasta los 60 años, por lo que las centrales podrían estar operativas hasta 2048. 

El partido de Albert Rivera es el que tiene más dudas. Ahora tendrá que despejarlas. Por lo poco que he podido oír de algunos dirigentes lo que buscan es una solución justa para la nuclear, y no se descarta el cierre, pero también podrían apoyar aumentar la vida útil. 

Como pueden ver, todo puede ocurrir, pero es importantísimo para España que la decisión que se tome se realice teniendo en cuenta todo. Y a todo me refiero, la seguridad de suministro, la sostenibilidad económica y ambiental del sistema, que afecte lo menos posible al bolsillo de los españoles y todo bajo un paraguas de seguridad nuclear supremo. 

Ramón Roca.
Ramón Roca.

Y ya que estamos, ¿por qué no un Pacto de Estado sobre la nuclear? Sería un gran paso para todos. Incluso me atrevería a pedir un referéndum, pero creo que eso ya sería demasiado. 

Los partidos que apuestan por el cierre tienen que explicar a los ciudadanos cuáles van a ser las repercusiones de no tener energía nuclear. No vale solo con decir que con más renovables. Hay que mojarse más, porque la decisión es de vital importancia. Tienen que explicar el plan, qué medidas van a tomar para sustituir la nuclear, cuánto va a costar a los españoles, cómo afectará a la tarifa, qué se va a hacer con los residuos, cómo va a afectar al PIB, al empleo, etc.

Porque sustituirlo con renovables implica, más ayudas, además de perder una quinta parte del actual parque generador del país. No es una broma. Y si no hay nuclear, en años como este 2015 en el que no ha llovido mucho ni ha soplado mucho viento el sistema podría tener problemas, y más si tampoco hay centrales térmicas de carbón. Pero bueno, todo es cuestión de explicarlo técnicamente y con las cuentas claras. 

Cerrar las nucleares no es gratis. No es cuestión de darle a un botón y ya está. Es un proceso que sale muy caro. Solo hay que ver lo que está sucediendo en Alemania. Por eso es imprescindible ser serios en todo esto. No se puede decir alegremente que se van a cerrar las nucleares. Las repercusiones son amplias y los ciudadanos tienen todo el derecho del mundo a saber en todo detalle cómo se va a hacer. 

Y viceversa. Si finalmente se adopta la extensión de la vida útil hasta los 50 ó 60 años habrá que explicar cómo hacerlo. En este caso, la seguridad de las centrales sería la protagonista porque darle más vida a unas centrales, que no se sabe si aguantarían todos esos años, puede acarrear problemas medioambientales y lo que es peor para los ciudadanos si hubiese algún problema. 

Habría que hacer inversiones extra para su mantenimiento, y eso conlleva más dinero por parte de todos. El esfuerzo también sería máximo. 

Y es que la nuclear es una cuestión seria. Por no decir lo más serio de todo el sistema energético español. Las compañías eléctricas lo saben de primera mano. Las centrales nucleares son los ojos derechos de las eléctricas. Buena parte de sus ingresos proceden de ellas. Por eso quieren que se extienda el funcionamiento de las mismas más allá de 2030, tal y como se pronunció la semana pasada el presidente de Unesa, Eduardo Montes. 

Es cierto que la nuclear no emite emisiones de gases de efecto invernadero, pero el manejo de uranio conlleva ciertos peligros para el medio ambiente. Solo cabe recordar los grandes desastres nucleares. Pero en el caso de España, estamos ante una de las industrias mejor preparadas técnicamente, tanto en la construcción, como el mantenimiento y la seguridad de las plantas. Nunca ha pasado nada, y al igual que podría no hacerlo, también lo es que podría suceder una catástrofe. Dios no lo quiera. Pero por poder, puede. 

Es por todo esto que España debería abrir un debate de altísimo nivel sobre qué hacer con la nuclear, en el que interviniesen todos. Partidos, empresas, técnicos, CSN, sindicatos, y como no, todas las administraciones, sobre todo las que están afectadas más directamente por la nuclear como pueden ser las CCAA de Cataluña, Extremadura, Comunidad Valenciana o ambas Castillas.

El 20D hablarán los españoles y darán el mandato a un Gobierno u otro, que seguro tendrá que tomar una decisión al respecto. Ojalá, que sea la mejor para todos y si puede ser con el consenso de todos, el doble de mejor. Como diría el actual secretario de Estado de Energía, con la nuclear ni una broma. 

Ramón Roca es director del Periódico de la Energía.

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3 Comentarios

  1. Hace poco publicaban un artículo interesante al respecto;

    El disparate de la nuclear Hinkley Point: sus costes de producción son entre un 30% y un 100% más altos que los del resto de tecnologías; La energía solar requeriría la mitad de subvenciones que la central nuclear de Hinkley Point por producir la misma cantidad de energía.

    El COP 21 lo tenemos a la vuelta de la esquina y Fukushima todabía está muy reciente.

    También tenemos el ejemplo de Alemania que está cerrando centrales nucleares incluso antes de lo planificado por ser “antieconómicas”

    Hay intereses político/económicos muy fuertes para que pueda primar el sentido común, la eficiencia o la seguridad. Son parámetros que nuestros políticos han demostrado en repetidas ocasiones no manejar muy bién (lease Ebola).

    Yo no dejaría a un niño jugar con una pistola cargada. Que Dios nos pille confesados.

  2. Pues no pides ná. Los Unos las prolongarían quizá 100 años … hasta que ocurriera el GRAN PEPINAZO. Los otros… sin concretar (si lo hicieran se pueden mosquear los del negro carbón) y además en algún partido hay mucho “fotoiluso”

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