Nuclenor elevó sus pérdidas un 47% en 2016, hasta los 67,15 millones de euros

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Central nuclear de Santa María de Garoña.
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Nuclenor, la sociedad que gestiona la central nuclear de Santa María de Garoña y que está participada al 50% por Endesa e Iberdrola, registró unas pérdidas de 67,15 millones de euros en 2016, lo que supone elevar un 47% los ‘números rojos’ de 45,65 millones de euros del ejercicio anterior.

La cifra de negocios de la sociedad ascendió a 6,5 millones de euros de euros el año pasado, frente a los 8 millones de euros de 2015, y procedió de los ingresos obtenidos por la venta de energía de la participación del 2% que tiene Nuclenor en la central nuclear de Trillo, según los datos remitidos al Registro Mercantil consultados por Europa Press a través de Infoempresa.com.

La sociedad presenta a cierre del año pasado un patrimonio negativo por importe de 38,35 millones de euros, un desequilibrio patrimonial que supone que se encuentra en causa de disolución.

Ante esta situación, los accionistas de Nuclenor acordaron el pasado mes de enero una aportación adicional de 14,3 millones de euros, desembolsada el pasado 27 de febrero. Además, el pasado mes de marzo el consejo de la sociedad propuso a sus accionistas la realización de una aportación adicional de 26,8 millones de euros.

La central de Santa María de Garoña se encuentra parada desde finales de 2012, cuando Nuclenor decidió suspender su actividad en respuesta a los impuestos eléctricos de la Ley 15/2012.

En su informe, Nuclenor señala que a 31 de diciembre de 2016 la central de Garoña continúa en la situación administrativa de cese de explotación y continúan las tareas de predesmantelamiento, cuya duración aproximada es de tres años, aunque puede ser “reversible”, en el caso de que se produzca un dictamen favorable del Consejo de Seguridad Nuclear para alargar su vida útil, que, posteriormente, reciba la autorización del Ministerio de Energía y que cuente con el visto bueno de sus accionistas -Endesa e Iberdrola-.

El futuro de Garoña

El pasado 8 de febrero, el CSN dio su informe favorable a la prolongación de la vida útil de la planta para operar hasta 2031, cuando llegue a la edad de 60 años.

El Ministerio de Energía tiene de plazo hasta agosto para tomar una decisión sobre el futuro de Garoña, aunque está pendiente de abrir el plazo de alegaciones a las distintas partes.

Sin embargo, la postura de los dueños de Garoña no puede estar más distanciada respecto al futuro de la central nuclear. Así, mientras que Endesa insiste en esperar a conocer la postura del Gobierno, Iberdrola ha propuesto desistir de la solicitud de renovación de la planta, que supondría el cese definitivo de la instalación.

Iberdrola defiende que en las actuales condiciones el negocio nuclear no es viable. En la pasada junta general de accionistas, el presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, que aseguró que “los impuestos y obligaciones” que afectan a las nucleares hacen que el 50% de sus ingresos se tengan que destinar a hacer frente a esas obligaciones, pidió “analizar el marco regulatorio y fiscal” en esta materia de cara al futuro.

En concreto, la filial que agrupa los intereses nucleares del grupo energético, Iberdrola Generación Nuclear, registró unas pérdidas de 309,3 millones de euros en el ejercicio 2016, con lo que acumula unos ‘números rojos’ de 1.075 millones de euros desde 2013.

No obstante, el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, puso la pasada semana en duda que la nuclear sea un negocio en pérdidas. “Tengo la sensación de que son más rentable de lo que están diciendo, pero su obligación es decir que pierden, a ver si bajan los impuestos”, afirmó en un encuentro informativo organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

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