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La ciudad de Nueva York es pionera en emplear tecnologías energéticas innovadoras porque su principal motivación es la de cumplir su objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 75% para 2050. ¿Y cómo se le ha ocurrido hacerlo? Instalando 100 MWh de almacenamiento de energía, lo que también permitiría a los neoyorquinos que dejaran de consumir tanta energía fósil.

Pero equilibrar la carga de electricidad es un trabajo difícil. Los dispositivos de almacenamiento, si se puede demostrar que funcionan a escala comercial, serían una gran bendición para las eléctricas estadounidenses que están tratando hacer de todo, desde grandes inversiones en energía renovable hasta reducir el consumo de electricidad durante las horas de demanda máxima. Hoy en día, el almacenamiento ya aporta valor a los sistemas de energía porque pueden crear capacidad de respaldo adicional. Y eso tiene el potencial de permitir a las eléctricas aplazar la inversión en infraestructuras costosas y centrales intensivas en quema de combustibles fósiles.

Por otro lado, las empresas generadoras de electricidad también se han enamorado del almacenamiento, al darse cuenta de que podría ser un cambio en las reglas del juego, pero reconocen que existen barreras técnicas y financieras y que superarlas es primordial para que los dispositivos lleguen a su potencial. Ven muchas posibles aplicaciones, desde recortar la carga máxima de la central eléctrica hasta almacenar e inyectar la energía eólica y fotovoltaica en los momentos precisos de necesidad.

“A medida que el estado de Nueva York avanza para cumplir con sus metas de energía limpia del 50% para 2030 y una reducción de 80% en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050, hay preguntas cada vez más importantes, como por ejemplo cómo podemos asegurar la fiabilidad de la electricidad mientras reducimos nuestra dependencia de la generación de combustibles fósiles”, explica Willam Acker, del Consorcio de Tecnología de Almacenamiento de Baterías y Energía de Nueva York (NY-BEST).

“Hemos realizado un estudio que ilustra que el reemplazo de las centrales más antiguas por almacenamiento de energía presenta una estrategia rentable para reducir las emisiones contaminantes, proteger la salud pública y mantener la confiabilidad de la red”, añade.

Este Consorcio ha realizado conjuntamente con la firma de consultoría Strategen un informe que dice que mediante el desarrollo de almacenamiento de energía en la ciudad de Nueva York, los consumidores podrían ahorrarse hasta 268 millones de dólares al año (unos 225 millones de euros) -y a su vez eliminar toda la capacidad térmica más antigua y las turbinas de combustión que se utilizan sólo unas pocas horas al año. El análisis dice que si el 5% de esos desembolsos se asignaran a estos dispositivos de almacenamiento, la ciudad podría obtener hasta 450 MWh.

En este momento, el “coste nivelado” – el costo de las operaciones continuas – de la producción de baterías está entre 15 centavos (12,5 c€) y 30 centavos (25 c€) por kWh, dependiendo de la aplicación y el tipo de dispositivo de almacenamiento. A efectos comparativos, el gas natural cuesta unos 7 centavos (5 c€) por kWh. Por lo que el coste de almacenamiento de energía debe bajar.

Pero los expertos dicen que esto sucederá, dado que compañías como Tesla Inc. están invirtiendo 5.000 millones de dólares en una planta de fabricación de almacenamiento de baterías, mientras que los estados también están involucrados. California, por ejemplo, está invirtiendo en dispositivos de energía, por lo que se deberían crear economías de escala. Para ello, está requiriendo que sus compañías eléctricas proporcionen una capacidad de almacenamiento de energía de 1.325 MW en 2020. Y Edison International, PG&E Corp. y Sempra Energy están participando.

A principios de este año, Tesla unió fuerzas con Edison en el sur de California para utilizar PowerPack Tesla para el suministro eléctrico. El objetivo era evitar interrupciones momentáneas de la electricidad, lo que aumentaba la fiabilidad y ha funcionado. Dichas eficiencias significan que habrá más espacio en los cables para los electrones verdes.

“Las baterías nos permiten capturar y almacenar energía en tiempos de baja demanda, cuando es abundante y barato, y usarlo en tiempos de alta demanda, cuando la energía es escasa y más cara”, dice SoCalEd.

Muchos de los dispositivos de almacenamiento actuales pueden inyectar unos 15 a 45 minutos de energía en la red. Una batería óptima puede durar de 3 a 5 horas y funcionar con un 90% de eficiencia, lo que significa que se pierde poca energía durante el proceso de producción. Si la batería puede ir hasta las 6-10 horas, los expertos dicen que cubriría el 98% de todas las interrupciones y podría ser utilizado como energía de reserva.

Se espera que la demanda de energía eléctrica aumente, y así esa necesidad empujaría a tener un suministro mucho más seguro y más limpio. El almacenamiento de energía puede ayudar a inyectar electrones justo cuando son necesarios, lo que aumenta la eficiencia y el potencial para reducir las emisiones. Ciertamente se ha avanzado en esta tecnología, pero según todos los informes, es necesario avanzar más. Los esfuerzos de la ciudad de Nueva York son un paso en esa dirección y es probable que el almacenamiento le ayude a lograr sus metas ambientales y energéticas.

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