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La subida de los precios del crudo durante los últimos meses ha reactivado en Estados Unidos la explotación petrolífera a través de la técnica conocida como “fracking” (fractura hidráulica), pero en España el interés inicial se apagó durante los años de crudo barato y no ha resurgido.

La legislación española y un ambiente poco propicio al “fracking” son las causas esenciales de esta falta de interés de los inversores por desarrollar proyectos en España, según la presidenta de la Asociación de Empresas Españolas de Exploración y Producción de Hidrocarburos (ACIEP), Margarita Hernando.

Según un informe elaborado por ACIEP y la consultora Gessal en 2013, España posee recursos de gas equivalentes a 70 años de consumo, pero la mayoría son “no convencionales” y requieren el uso de la fractura hidráulica.

El “fracking” consiste en romper la roca para extraer gas natural (“shale gas”) mediante la inyección de agua a presión acompañada de sustancias químicas.

Hasta ahora, en España solo hay permisos de investigación y no existe ninguna concesión, ya que los proyectos están sometidos a evaluaciones de impacto medioambiental.

Las empresas extranjeras interesadas en el “fracking”, como la canadiense BNK, que iba a desarrollar varios proyectos en Burgos, han abandonado sus proyectos, aunque, según Hernando, “siempre hay opciones de que vuelvan”.

“Habría que llevar a cabo un cambio para que las empresas extranjeras vuelvan”, ha apuntado.

Sin embargo, la tendencia en el ámbito político es la contraria. Esta semana, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso aprobó una iniciativa del Grupo Socialista para prohibir la extracción de hidrocarburos mediante la técnica del “fracking” en todo el territorio.

A juicio de Hernando, decisiones como ésta impiden conocer los recursos con los que cuenta España.

“Con estas propuestas, España pierde una oportunidad de conocer. Es como si tienes la llave del tesoro y no lo abres para ver qué hay”, ha explicado.

El objetivo de la propuesta socialista es evitar problemas medioambientales del “fracking” como la contaminación de acuíferos o movimientos sísmicos.

Hernando ha apuntado que los problemas de la fractura hidráulica “están solucionados hoy en día gracias a la tecnología”.

Las explotaciones de gas, ha explicado, pueden controlarse en todo momento mediante monitorización y estudios realizados en Estados Unidos han reflejado que la contaminación de acuíferos no se debe al “fracking” sino a problemas constructivos o a la filtración natural.

“Hay que informar a la gente de los beneficios que la fractura hidráulica podría tener en términos de empleo, desarrollo y dependencia energética”, ha indicado Hernando.

España posee en estos momentos una dependencia del exterior en materia energética “muy grande” y tiene una regulación “mucho más estricta” que la existente en los países de los que se importa, como, por ejemplo, Argelia.

Las emisiones, otra de las preocupaciones en materia de contaminación, se han reducido en Estados Unidos al aumentar las extracciones de “shale gas”, ha explicado.

La rebaja en el consumo de hidrocarburos más contaminantes en favor del gas natural, que es más limpio, ha sido una de las claves, según Hernando.

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1 Comentario

  1. Esto debería marcarse casi como un artículo de opinión de la lobista de los hidrocarburos, o de publireportaje si han pagado por ello.
    Y por aquello de preguntar a ambas partes, mañana debería de haber otro artículo que cuente la otra versión de la historia (la más realista, por cierto).

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