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El pasado lunes la Comisión Europea dio a conocer un informe, país por país, sobre las políticas medioambientales que están llevando a cabo. Un informe en el que España no sale muy bien parada ya que Bruselas invita a España a que aumente la fiscalidad verde en materias como el transporte y la energía.

Pero es que en dicho informe, cabe destacar el rapapolvo que una vez más Bruselas da a España por sus excesivas subvenciones. Ahora le toca el turno a los combustibles fósiles. “España todavía subvenciona los combustibles fósiles, el carbón local, los automóviles de empresa y el gasóleo con respecto a la gasolina”, dice el informe de la Comisión.

En el informe, Bruselas señala a España como uno de los países que más subvenciona de toda la Unión Europea. “España es uno de los Estados miembros que más uso hace de las subvenciones a los combustibles fósiles”, dice Bruselas basándose en un informe de la OCDE.

“El diferencial diésel-gasolina no está justificado desde una perspectiva medioambiental: el diésel emite niveles superiores de varios contaminantes atmosféricos y debería estar sujeto a impuestos más elevados. El diferencial del diésel en España es del 26 % (un 0 % indica el mismo nivel impositivo para automóviles de gasolina o diésel, es decir, no hay diferencial diésel)98. Al aplicar impuestos más bajos sobre el diésel se produjo una “dieselización” del parque automovilístico en Europa. Actualmente, más del 55 % de los nuevos vehículos matriculados en la UE son diésel, mientras que en España esta cifra llega al 63 %”, explica la Comisión.

Pero no se queda ahí la cosa. También tiene Bruselas un palo para España por sus excesivas ayudas al carbón. “Asimismo, deberían reconsiderarse las exenciones del impuesto sobre el carbón”, dice.

Por tanto, la Comisión Europea invita a España a desarrollar una estrategia nacional para la eliminación gradual de las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente porque “sería un criterio positivo para España”.

“España no cuenta con una estrategia global para eliminar las subvenciones nocivas para el medio ambiente, aunque su abandono puede ofrecer ventajas económicas, sociales y medioambientales, permitir una mayor competitividad y contribuir a la consolidación presupuestaria. Es importante garantizar que los tipos impositivos de la energía sean más uniformes en todos los combustibles y usos, y que el sistema tributario no favorezca indebidamente las soluciones basadas en los combustibles fósiles”, afirma la Comisión.

El tirón de orejas es considerable. A ver si el Gobierno hace caso a las recomendaciones de Bruselas o prefiere hacer oídos sordos y seguir favoreciendo a los combustibles fósiles, algo que cada vez sucede menos en medio planeta.

 

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