Repsol ve la luz en Libia

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Pozo de petróleo en Libia. FOTO: Repsol
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Pozo de petróleo en Libia. FOTO: Repsol
Pozo de petróleo en Libia. FOTO: Repsol

Febrero de 2011. Los opositores están cansados de Muamar el Gadafi, presidente de Libia. Se inicia la guerra civil con el consentimiento de Occidente. La batalla fue larga hasta que Naciones Unidas decidió intervenir y apoyar a los opositores del régimen. Cae Gadafi pero con él cae todo el petróleo que se produce en el país norteafricano.

Una de las empresas más afectadas es Repsol. Tiene allí varios campos exploratorios, pero posee una joya, el campo de Al Sharara. Se trata de uno de los complejos petrolíferos más grandes de Libia. La empresa española, junto a sus socios (la austríaca OMV y la francesa Total) se quedan sin crudo. No se puede estar en el país. Repsol saca a sus trabajadores en uno de los días más intensos del presidente Antonio Brufau. Consiguen sacarlos a tiempo antes de que el conflicto fuera a más.

Repsol sale de Libia y con ello una reducción de la producción del 13%. Las cifras marean a cualquiera. Brufau y sus directivos deciden cambiar de estrategia y apostar solo por explorar en aquellos países donde haya cierta seguridad jurídica y geopolítica. Es decir,en países de la OCDE. Las cuentas de la compañía se tambalean pero hasta cierto punto. Los resultados de 2011 son malos. Pero la compañía se pone las pilas y empieza a producir en otros campos para intentar contrarrestar el efecto Libia.

En 2012, Libia, con un gobierno impuesto por Occidente, retoma la normalidad. Pero nunca llegó a ser como antes. No se llegaba a producir tanto por la inestabilidad del estado. Había problemas en todos lados y era complicado. En 2013 la producción del campo Al Sharara retomó el rumbo. Pero no tardó mucho en torcerse. En el último trimestre del año pasado se paralizan las máquinas. Ya no se produce. ¿Por qué si ya no hay conflicto bélico? Llegaron los problemas sociales, y con ellos los laborales. Los trabajadores iban a huelga. Se cortaba el envío de crudo a la refinería de Zawiya, situada entre la capital Trípoli y la frontera tunecina.

Oleoducto de Repsol en Libia. FOTO: Repsol.
Oleoducto de Repsol en Libia. FOTO: Repsol.

Desde el campo hasta la planta de refino hay 600 kilómetros de oleoductos. Atraviesan todo el desierto y en el camino llegaban los boicots. Las empresas decidieron parar la producción. Negociaban con los trabajadores pero no había solución. En cuanto podían, las petroleras abrían el grifo e intentaban sacar barriles de petróleo pero nunca más se consiguió poner el complejo a máxima producción: 340.000 barriles diarios de un crudo de primerísima calidad. Hasta esta semana.

Han pasado nueve meses. Muy largos. A los que prácticamente no se veía solución. Pero Repsol ya ve la luz al final del túnel en Libia. El campo Al Sharara ya está en marcha, y Brufau y sus directivos ya pueden respirar tranquilos.

La producción de Repsol en 2014 se puede disparar hasta los 400.000 barriles diarios. En el primer trimestre, la compañía presentó una producción de 342.000 barriles al día. El director financiero, Miguel Martínez, explicó en la conference call a analistas que a finales de año Repsol prevé aumentar un 7% la producción sin contar con Libia. Ese 7% procederá sobre todo de la puesta en marcha durante este ejercicio de pozos de producción en Bolivia, Perú y Brasil, principalmente.

Si a esta cifra le sumamos los 38.000 barriles al día que Repsol obtiene del campo de Al Sharara, más del 10% del total, la petrolera alcanzaría esa cifra de 400.000 barriles diarios, con un incremento respecto al dato del primer trimestre de un 18%. Siempre y cuando no vuelva a haber problemas sociales en el conflictivo país.

Libia parece que dejará de ser un problema y tras un via crucis tan largo al final llega la recompensa en forma de barriles de petróleo. Repsol gana enteros de cara al futuro. Ahora está bien colocado en el mercado para crecer a través de alguna operación de compraventa. El mercado lo sabe y ya está preparado. Y encima con la producción libia en el bolsillo. Mejor imposible.

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