Sacyr ratifica su participación en Repsol como “estable y de largo plazo”

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Manuel Manrique, presidente de Sacyr, en su intervención en la última Junta de accionistas.
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Sacyr asegura que la participación del 8,2% que tiene como segundo mayor accionista en el capital de la petrolera de Repsol es “una inversión estable y de largo plazo”.

El grupo que preside Manuel Manrique ratifica así su voluntad de permanencia como socio de Repsol después de que haya formalizado distintos contratos de derivados con sus títulos de esta compañía.

En virtud de estas operaciones, la constructora ha logrado fondos para liquidar toda la deuda que tenía vinculada a su porcentaje en la petrolera. Además, se ha blindado ante fluctuaciones en Bolsa de los títulos de esta empresa, muy ligadas a la variación de los precios del petróleo.

Así, a partir de ahora, Sacyr puede beneficiarse del importe que cobra como dividendo de Repsol, que hasta ahora venía destinando a cubrir los servicios de dicha deuda. En 2016, la constructora recibió 92,63 millones como remuneración de la compañía que preside Antonio Brufrau a cuenta de los resultados del ejercicio 2015.

Sacyr mantiene asimismo que su inversión en Repsol cumple con los criterios necesarios para ser considerada de “influencia significativa”, tal como indica la constructora en su memoria anual, remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La compañía argumenta que además del 8,2% del capital de la petrolera, tiene dos puestos en su consejo de administración, uno de los cuales es el de vicepresidente segundo del grupo.

Asimismo, indica que estos dos consejeros “son miembros de comisiones en las que se fijan las políticas financieras y de explotación de la sociedad”, como son la comisión delegada del consejo de administración, la comisión de nombramientos y retribuciones, y la comisión de estrategia e inversiones y responsabilidad social corporativa.

SIN DEUDA.

Sacyr liquidó la pasada semana los 769 millones de euros de deuda vinculada a Repsol que le quedaban, al suscribir un tercer contrato de derivados con los títulos de la petrolera, que sucedió a los firmados en septiembre y diciembre de 2016.

Se trata del último remanente del pasivo de 2.264 millones de euros asociado a la inversión en la petrolera que el grupo que preside Manrique refinanció en enero de 2015 y que vencía el 31 de enero de 2018.

Con esta amortización anticipada, la constructora logra además recortar por debajo de la cota de los 3.000 millones de euros la deuda total de 3.726 millones con que la compañía cerró 2016.

Sacyr asegura que conserva los derechos de votos de las acciones de Repsol a pesar de haber pasado a tenerlas mediante contratos de derivados.

No obstante, los derivados son un activo financiero y se puede liquidar en acciones o en efectivo. En este caso, la operación constituiría una puerta de salida o de reducción de la posición de Sacyr en el capital de Repsol, donde desembarcó en 2006 y en el que llegó a tener un 20% del capital.

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