Shell reducirá la inversión un 35 % para afrontar los bajos precios del crudo

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Sede de Royal Dutch Shell en Rotterdam.
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La petrolera angloholandesa Royal Dutch Shell anunció hoy que reducirá la inversión un 35 % de aquí a 2020, hasta un máximo de 30.000 millones de dólares por año, para adaptar la compañía a los bajos precios del petróleo.

El consejero delegado, Ben van Beurden, detalló la estrategia en una conferencia con inversores, en la que precisó que el margen para la inversión hasta el final de la década es de entre 25.000 y 30.000 millones de dólares anuales, si bien se rebajará “incluso más” si el precio del petróleo no se recupera.

Van Beurden, que se comprometió a devolver a Shell a la posición de liderazgo que ostentó durante nueve décadas desde su fundación en 1907, subrayó que “es necesario reformar la empresa” para garantizar sustanciales beneficios a largo plazo.

Junto con la reducción de gastos anunciada hoy, la empresa ya dio a conocer el pasado mayo nuevos despidos, que elevarán a 12.500 las bajas para el periodo 2015-16.

El consejero delegado insistió hoy en que la adquisición, completada en febrero, de la gasística británica BG, por valor de 35.000 millones de dólares (unos 45.000 millones de euros), ofrecerá “grandes oportunidades” a la multinacional.

Adelantó que las sinergias entre Shell y BG permitirán un ahorro de 4.500 millones de dólares anuales para 2018, frente a los 3.500 millones previamente calculados, un 30 % más, y ya en 2017 podrán ahorrarse 4.000 millones de dólares.

La empresa mantiene su objetivo de desinversiones por 30.000 millones de dólares en el periodo 2016-18, lo que incluye la venta de un 10 % de la producción de petróleo y gas y la posible salida de cinco a diez países.

Como resultado de estas medidas, Van Beurden prevé “un aumento de los beneficios y el dividendo para los accionistas, una reducción de la deuda y el crecimiento del flujo de caja”.

Por ejemplo, se calcula que, en un contexto de precios de 60 dólares por barril, el flujo de caja podría situarse al final de la década entre 20.000 y 25.000 millones de dólares, con un 10 % de retorno sobre el capital.

Esto estaría por encima de los 12.000 millones de dólares y el 8 % de retorno obtenidos de media entre 2013 y 2015, cuando los precios rondaban los 90 dólares.

Van Beurden señaló en la presentación que las prioridades de crecimientos son los sectores químico, en Estados Unidos y China, y de extracción en aguas profundas, especialmente en Brasil y el Golfo de México.

Sobre las oportunidades futuras -más allá de 2020-, destacó el mercado de petróleo y gas de lutita, con foco en Norteamérica y Argentina, y las nuevas energías, como la solar o eólica.

Aseguró que, a pesar de la actual volatilidad del mercado energético, vislumbra una “robusta demanda de petróleo y gas para las próximas décadas”, al tiempo que se evoluciona hacia un consumo con menor producción de carbono.

El reciente repunte del petróleo, que actualmente ronda los 50 dólares -una revalorización del 80 % respecto a enero, aunque sigue por debajo de las expectativas-, no ha podido compensar la caída del precio experimentada en el último año, debida al exceso de suministro en el mercado.

Las principales petroleras han acusado el golpe, incluida Shell, que el pasado febrero anunció un descenso de su beneficio neto en 2015 del 87 % respecto al año anterior, hasta 1.939 millones de dólares (1.748 millones de euros).

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