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El sistema eléctrico europeo está experimentando grandes cambios. La transición hacia una economía baja en carbono supone un papel cada vez más importante de las renovables, una mayor eficiencia energética y la electrificación del transporte. Además, el sector energético es el actor principal en la obligación de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE en al menos el 40% hasta 2030, con una cuota prevista del 50% de las energías renovables para 2030.

Y de esta hoja de ruta y de cómo se diseñe el mercado europeo de la electricidad con sus reglamentaciones e infraestructuras técnicas adaptadas a ello, tendrá que hablar el Reglamento del Mercado Interior de la electricidad, una directiva que forma parte del conjunto de iniciativas de la Comisión Europea conocido como Clean Energy for All.

El próximo 28 de octubre, se debatirá en el Europarlamento, para después discutirse en el Consejo Europeo, y aprobarse en 2018. Es un tema clave de la reforma energética europea que quiere poner en marcha Bruselas y las eléctricas europeas tienen diferentes posiciones al respecto.

“Europa tendrá que hacer un rediseño del mercado si quiere alcanzar los objetivos medioambientales, y la discusión está entre dos conceptos: Energy-Only Market, es decir, un mercado marginalista totalmente liberalizado donde se eliminen los topes de precio, suficiente para retribuir a todas las tecnologías, y el de Capacity Market, es decir que además de un mercado de energía haya otro de capacidad, que garantice el nivel deseado de seguridad de suministro mediante la remuneración a la generación por la disponibilidad de recursos”, señalan fuentes del sector, “este último es el que proponen algunas de las eléctricas ‘convencionales’ (las que tienen centrales de combustibles fósiles), entre ellas algunas españolas, pero la Comisión Europea ya ha dicho que esta opción se puede poner en marcha solo excepcionalmente, previa notificación o previa valoración por Bruselas. De forma temporal podría haber un pago por capacidad pero eso es todo”.

Otro de los problemas es la canibalización de las renovables. A medida que hay más renovables en el mercado, baja el precio de la electricidad, pero esto a su vez provoca menos ingresos para las generadoras que las hacen menos rentables, y por tanto, menos interesantes para los inversores, “lo que provoca que se paralice el sector en Europa si no se cambia este sistema marginalista, porque a nadie le parecerá atractivo invertir en renovables”, añaden.

Por eso, hay varias opciones encima de la mesa. “Las renovables necesitan un cierto mecanismo de estabilización de precios, y una de las opciones es que haya un ‘floor’ que permita ver una salida al inversor, pero también podrían promoverse los PPAs, que aseguran en un plazo de cinco, diez o quince años la compra de electricidad a un precio determinado inicialmente”, explican.

En cualquier caso, tanto el Consejo Europeo como el Parlamento Europeo han subrayado en repetidas ocasiones que un mercado energético integrado que funcione correctamente es el mejor instrumento para garantizar precios de energía asequibles, garantizar el suministro de energía y permitir la integración y el desarrollo de mayores volúmenes de electricidad producidos a partir de fuentes renovables de una manera rentable.

El Reglamento deberá, pues, actualizar las normas para adecuar los recursos y establecer los principios de diseño de los mecanismos nacionales de capacidad.

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