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Los mentideros políticos están en un auténtico apogeo. El cóctel es perfecto para que en el PP se haya lanzado la carrera por la sucesión de Mariano Rajoy. No hay nada mejor que la incertidumbre política mezclada con unos ingredientes de corrupción y dimisiones a lo loco para que se disparen los rumore, los dimes y diretes.

El último de ellos es que el actual ministro de Industria, Energía y Turismo en funciones, José Manuel Soria, está metido de lleno en la carrera de la sucesión del líder de los populares.

Soria ha aprovechado que andan las aguas revueltas para ir moviendo pieza dentro del seno del partido y se está postulando como uno de los grandes candidatos a la sucesión. Su principal rival sería la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Soria cuenta con bastantes apoyos, pero Soraya también. La vicepresidenta tiene a su lado a los hermanos Nadal. Alberto, que ha sido mano derecha de Soria en el Ministerio y verdadero padre de la reforma energética lleva ya unos cuantos meses bastante alejado del ministro. No se pueden ver desde hace tiempo. Si pueden evitar ir a un acto juntos, lo hacen. Y tiene claro con quién se posicionaría.

Soria sabe que lo tiene complicado pero cuenta con el apoyo de buena parte de sus compañeros de Gobierno, incluso de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Lo de Cospedal es, más bien, porque no puede ver a Soraya.

De esta manera, se habla de que Soria es el gran tapado en la carrera. Es uno de los hombres fuertes de Rajoy en el Gobiern y ahora podría ser el que le recoja el relevo.

Lo que deberían pensar en el PP es si Soria es el hombre idóneo. Su imagen no es muy buena, la reforma energética le ha llevado a ganarse enemigos por todos lados, incluso de su propio partido. Solo cabe recordar el episodio con Juan Vicente Herrera tras las elecciones autonómicas.

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