¿Sube o baja la luz? Todo depende

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El precio de la luz subirá en septiembre.
El precio de la luz subirá en septiembre.

Cuando han pasado seis meses del estreno de la nueva tarifa eléctrica regulada, el denominado precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC), los bailes de porcentajes de las últimas semanas han generado confusión sobre un recibo que sigue teniendo muchos interrogantes para los consumidores.

La pregunta clave está clara, ¿cuánto sube o baja la tarifa eléctrica?, pero la respuesta no es sencilla y está llena de matices técnicos y “dependes”, según señalan distintas fuentes del sector que también coinciden en la dificultad de poder calcular con total exactitud cómo termina reflejándose la evolución del coste de la energía en el mercado mayorista en el recibo de la luz.

Lo primero es recordar cómo funciona la tarifa eléctrica regulada, el denominado PVPC, a la que están acogidos unos 14 millones de consumidores en España, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Otros 11 millones de consumidores están en el mercado libre, eligen entre las diferentes tarifas que ofrecen las eléctricas, y cerca de 2 millones acogidos al bono social, una tarifa pensada para los grupos más vulnerables y que supone aplicar un descuento del 25% sobre el PVPC en cada factura.

El PVPC consta de tres componentes: el energético, en función de la evolución del mercado; los peajes de acceso, que determina el Gobierno para retribuir las actividades reguladas, y los impuestos.

Según los datos facilitados por Industria en febrero, en una factura de 50 euros, se pagan 20,6 euros de peajes, 18,7 euros de energía y 10,7 euros de impuestos.

En esta estructura, el coste de la energía -que pesa un tercio del recibo- quedó vinculado desde abril a la evolución del mercado mayorista eléctrico, cuyos datos se pueden consultar en el operador del mercado eléctrico OMIE. Antes, el precio de la energía salía de las denominadas subastas Cesur.

La idea es que el coste de la energía sea el que marque cada hora el mercado, aunque en la práctica, y a la espera de que haya contadores y sistemas adaptados, esta parte se hace con una media del mes, en función de unos perfiles de consumo y con unos ajustes técnicos.

Además, para los primeros meses del año, el Gobierno fijó unos precios provisionales con un mercado mayorista que en la primera mitad del año tuvo precios singularmente bajos.

Tras un agosto también con precios moderados, en septiembre se produjo un repunte del precio de la electricidad y el mes acabó con el megavatio hora en 58,8 euros de media mensual, según los datos de OMIE, diez euros más caro que ese precio que fijó el Gobierno como referencia para calcular la tarifa en la primera mitad del año.

Y en este punto ¿con qué se puede comparar para saber qué ha hecho la factura? Por un lado, se puede hacer con la media del mes anterior y también coger la media del trimestre y compararla con el precedente, casos en los que obtenemos subidas: en septiembre la media del mercado fue un 17,8% superior a la de agosto y, el tercer trimestre resultó un 31,3 % más elevado que el segundo.

Por otro, y según se ha señalado desde el Gobierno, el coste de la energía hasta septiembre ha bajado un 6,9%, frente al mismo periodo del año anterior, y terminará el año un 4,9% más barata que en 2013.

Obviamente se trata de comparaciones de periodos diferentes, ya que desde el Ministerio de Industria se habla de tasas anuales y las otras comparaciones son entre periodos de este mismo año.

Además hay que tener en cuenta que, con la factura en la mano, las comparaciones con los primeros meses de este año se deben hacer frente a esos precios fijados, y que si son frente al año pasado, entonces lo que funcionaba eran las anuladas subastas Cesur de donde salía el precio para la energía.

Por todo ello, y aunque es evidente que unos mayores precios en el mercado mayorista tiraran al alza del recibo, desde el sector subrayan que es complicado calcular con exactitud el impacto en la factura final.

Y sin olvidar que esta parte de la energía supone alrededor de un tercio del recibo frente al mayor peso de los peajes.

Para intentar encontrar una respuesta de lo ocurrido hasta ahora, los consumidores pueden recurrir al simulador habilitado por la CNMC.

De cara al futuro, lo único que parece claro ahora mismo es que la energía será la única parte del recibo que varíe en 2015, ya que el Gobierno ha anunciado que la otra pata, los denominados peajes, se congelarán, tras la reforma emprendida en el sector que ha conseguido acabar con el déficit de tarifa y en un año electoral. 

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