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Ya en 2001, EndesaIberdrola llevaron a cabo un intento fallido de fusión con Rodrigo Rato de la mano, y a finales de 2002, Gas Natural intentó una operación similar al tratar de hacerse con el control de Iberdrola mediante una OPA hostil. La maniobra, valorada en 15.000 millones de euros, fue rechazada por cuestiones regulatorias a principios de 2003.

Después en 2005, Gas Natural lanzó otra opa sobre Endesa, que no sirvió de mucho porque finalmente la italiana Enel se hizo con la eléctrica española en 2007. Ahí se esfumaban las ansias de los distintos gobiernos españoles de crear un gigante energético. En 2009, Gas Natural se comió a Unión Fenosa.

Han pasado ya ocho años, y a pesar de ciertos rumores en algún que otro ejercicio, no se oían los tambores de una gran operación corporativa en el sector eléctrico tan fuertes como ahora.

En un solo día, han colocado a Gas Natural Fenosa en dos operaciones de grandes magnitudes. Una, la ha publicado la agencia Reuters. Habla de una fusión con la portuguesa EDP que crearía el cuarto grupo energético europeo.

La otra operación ha salido de Intermoney Valores, que cree posible que Gas Natural Fenosa se pudiera hacer con Endesa por 25.000 millones de euros.

¿Por qué de repente han salido a la luz dos operaciones de este calado? Dicen que cuando el río suena, agua lleva. Desde Gas Natural Fenosa han negado que haya habido conversaciones con la portuguesa EDP.

Es cierto que a Isidre Fainé le gustaría hacer una operación de este calado. Ya intentó hacerse con Endesa en 2005 y fracasó, y ahora se podría dar la oportunidad de poder volver a hacerlo, aunque algunos analistas creen que se trata de una operación demasiado costosa.

Ya lo dijo Fainé en su primera cita con los accionistas de Gas Natural Fenosa. Ahora no es momento de valorar una operación con Endesa, pero afirmó algo así como que ya lo intentó en el pasado, y por qué no, no iba a hacer lo mismo en un futuro.

Sin embargo, los analistas ven con mejores ojos la posibilidad de fusionarse con EDP ya que se trata de dos empresas que se complementarían perfectamente. Mientras la portuguesa está más dedicada a las renovables, la española tiene controlado el mercado gasístico en la Península Ibérica. Dicen que son las dos grandes tecnologías de futuro, renovables y gas natural.

Interés del Gobierno

Hay una cosa que dice Intermoney que tiene toda la razón del mundo. Y no es otra que al Gobierno le encantaría que Endesa se españolizara de nuevo con accionistas como Caixabank y Repsol.

Al ministro de Energía, Álvaro Nadal, no le gusta nada que Endesa esté controlada por el estado italiano. Ya lo dijo hace unos meses cuando se enteró de los planes de Enel de cerrar varias centrales térmicas. Acusó a la italiana de cercenar los derechos de los trabajadores españoles en favor de los intereses italianos. Es lo que suele suceder cuando el principal accionista de Endesa, con el 70% del capital, pertenece a otro país.

Tampoco hay que olvidar que uno de los mayores fondos de infraestructuras, GIP, se ha hecho con el 20% del capital de Gas Natural Fenosa tras adquirir un 10% a Repsol y el mismo porcentaje a Caixabank. Y esta firma, como cualquier fondo, querrá revalorizar sus inversiones. Y una operación así cumpliría sus sueños.

El caso es que una operación de este calado movería un sector que toda la vida ha estado en busca de crear ese gigante energético. Ahora España ya tiene uno, que es Iberdrola, una de las mayores eléctricas europeas, pero todo indica que Gas Natural Fenosa quiere jugar en esa liga.

Opciones hay. Otra cosa es que se lleven a cabo. Los tambores resuenan. Es la hora de las trincheras.

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