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El equipo de transición de Trump ha hecho llegar al Departamento de Energía (DOE) un cuestionario con 74 preguntas, de las que 65 son específicas para el DOE y nueve para los laboratorios  nacionales, en las que requiere los nombres de todos los expertos que han participado en conferencias del clima en los últimos cinco años. La noticia llega a los pocos días del nombramiento del fiscal general de Oklahoma y notorio escéptico del clima Scott Pruitt, al frente de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente.

Las reuniones con el exvicepresidente Al Gore y con el actor y activista Leonardo Di Caprio no han tenido el efecto deseado en la actitud de Trump, empeñado en imponer algo así como el macarthismo climático. En declaraciones a Fox News, el presidente electo ha vuelto a poner en tela de juicio el calentamiento global, alegando que no es un asunto que esté golpeando “rápido y duro” y precisando que su misión es velar ante todo por la economía de EEUU “para que otros no se coman nuestro almuerzo”.

Trump aseguró a la Fox que aún no ha decidido si su Gobierno dará marcha atrás a la decisión del presidente Barack Obama de ratificar junto a un largo centenar de países el Acuerdo de París.

Entre tanto, su equipo de transición ha requerido al Departamento de Energía la lista completa de expertos que han participado en conferencias del clima. Una decisión que ha provocado duras reacciones, amén de un más que justificado temor en el mundillo científico relacionado con el cambio climático.

El primero en reaccionar al envío del cuestionario ha sido el senador por Massachusetts, Edward Markey, quien a través de una carta ha  alertado de una “caza de brujas” y ha advertido a la Administración Trump que sería ilegal el uso de la información que se recoja para despedir o discriminar a empleados federales que trabajaron en estos temas.

“Cualquier investigación por motivos políticos contra funcionarios federales que, bajo la dirección de una administración anterior, llevaron a cabo políticas a las que ustedes se oponen ahora, pondría en duda su compromiso con el estado de derecho y la transición pacífica del poder”, dice el senador Markey en la carta.

“Los funcionarios públicos no deben ser castigados por haber ejecutado políticas con las que no está de acuerdo una nueva administración. Ello equivaldría a una ilegal caza de brujas política, y tendría un impacto profundamente negativo en nuestra especializada plantilla federal “.

Entre las reacciones del mundo científico cabe destacar las declaraciones del director de la Fundación para la Defensa Legal de la Ciencia del Clima, Joshua Wolfe, quien ha señalado que “hay mucho miedo entre los científicos ante la posibilidad de convertirse en blanco de quienes pretenden usar la ciencia como un arma política”, y ha difundido una circular en las instituciones públicas sobre cómo defenderse ante el “acoso” climático.

El equipo de transición de Trump ha requerido también información detallada sobre todos los programas afectados por el Plan de Acción Climática de Obama, que podría convertirse en una de las primeras víctimas de la nueva Administración republicana.

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