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Donald Trump no debería enrocarse volviendo la cabeza a las evidencias. El cambio climático es una triste realidad para el futuro del planeta y la pervivencia de la vida en él. Así lo piensan los casi 200 países firmantes del Acuerdo de París, la práctica totalidad del mundo científico y ahora también su propio equipo de investigadores gubernamental.

La temperatura promedio en Estados Unidos ha aumentado rápidamente y drásticamente desde 1980, y las últimas décadas han sido las más cálidas de los últimos 1.500 años, según un amplio informe federal sobre el cambio climático que está a la espera de la aprobación de la Administración Trump.

El informe ha sido realizado por científicos de trece agencias federales, y aunque no se ha hecho público en su totalidad, concluye que los estadounidenses están sintiendo los efectos del cambio climático ya, en la actualidad. Esto contradice directamente las afirmaciones del presidente Trump y los miembros de su gabinete que dicen que la contribución humana al cambio climático es incierta y que la capacidad de predecir los efectos es limitada.

“La evidencia de un clima cambiante abunda, desde la cima de la atmósfera hasta las profundidades de los océanos”, dice el borrador del informe.

Los autores señalan que miles de estudios, realizados por decenas de miles de científicos, han documentado los cambios climáticos en la tierra y en el aire. “Muchas líneas evidencian que las actividades humanas, especialmente las emisiones de gases de efecto invernadero (retienen el calor en la atmósfera), son los principales responsables del reciente cambio climático observado”, han escrito.

El informe Evaluación Nacional del Clima es encargado por el Congreso cada cuatro años y la Academia Nacional de Ciencias ha firmado el informe. Ahora solo falta el permiso del Gobierno para hacerlo público.

Katharine Hayhoe, científica del gobierno que trabajó en el informe y profesora de ciencias políticas en la Universidad Tecnológica de Texas, ha dicho que las conclusiones de “este conjunto de informes científicos sobre el clima” se publicarán dentro de poco. Sin embargo, otro científico que ha participado también en el estudio no piensa lo mismo. Según dijo a The New York Times, el diario que filtró la información, no es el único investigador que está preocupado porque el informe podría ser suprimido y nunca ver la luz.

Y es que las conclusiones son contundentes. Dicen que incluso si los seres humanos dejaran de emitir inmediatamente gases de efecto invernadero a la atmósfera, la temperatura media mundial seguiría aumentando por lo menos 0,3ºC durante este siglo. Y como se va a seguir emitiendo, el aumento real que se espera, dicen los científicos, será de hasta 2ºC.

Parece poca cosa dos grados, pero esta diferencia tan pequeña en las temperaturas globales puede ser una gran diferencia en el clima: la diferencia entre un aumento en las temperaturas globales de 1,5ºC y otro de 2ºC, por ejemplo, supone olas de calor más largas, lluvias más intensas y la desaparición más rápida de los arrecifes de coral.

Y entre las conclusiones más importantes del estudio es que atribuye ‘posiblemente’ la sucesión de climatología extrema al cambio climático.

Lo más sorprendente es que una de las instituciones que ha participado en la investigación es EPA (Environmental Protection Agency), junto con otras 12 agencias federales que deberán aprobar el informe antes de este 18 de agosto. Hay que recordar que al frente de esta agencia está el polémico Scott Pruitt, puesto a dedo por Trump y que es un gran negacionista, diciendo en numerosas ocasiones que no cree que el dióxido de carbono sea la principal causa del calentamiento global.

“Es la primera vez que un estudio sobre el cambio climático y de este alcance se ha presentado ante la Administración Trump”, afirma Michael Oppenheimer, profesor de geociencias de la Universidad de Princeton y que no participó en el estudio, “estaremos observando con mucho cuidado para ver cómo el Gobierno maneja esta situación”. Es otro más que piensa que Trump podría cambiar o suprimir el informe.

Pero no es oro todo lo que reluce. El informe señala que se han logrado avances significativos para vincular la influencia humana con los fenómenos climáticos extremos desde que se produjo la última Evaluación Nacional del Clima en 2014, pero que aún así, se observa que persisten incertidumbres cruciales.

En Estados Unidos, escriben los autores, la ola de calor que asó literalmente Texas en 2011 es complicada de asociar al cambio climático. Ese año fue el más seco registrado en Texas, y un estudio citado en el informe dijo que la variabilidad climática local y La Niña fueron las causas primarias, con una contribución “relativamente pequeña” del calentamiento. Sin embargo, otro estudio incluido en el informe concluía que el cambio climático hizo que los eventos extremos fueran 20 veces más probables en Texas.

El informe considera que, a nivel mundial, es “extremadamente probable” que más de la mitad del aumento de la temperatura media mundial desde 1951 se puede vincular a la influencia humana, y en el caso concreto de EEUU, concluye con una confianza “muy alta” de que el número y la severidad de las noches frías han disminuido desde la década de 1960, mientras que la frecuencia y la gravedad de los días cálidos han aumentado. Las olas de frío extremo, dice, son menos comunes desde la década de 1980, mientras que las olas de calor extremo son más comunes.

El estudio examina cada rincón de los Estados Unidos y encuentra que todo ha cambiado por culpa del cambio climático. La temperatura promedio anual en los Estados Unidos seguirá aumentando, escriben los autores. Proyectan aumentos de entre 2,8 y 4,8ºC en este siglo, que dependerá del nivel de emisiones contaminantes futuras.

Se dice que la precipitación anual promedio en todo el país ha aumentado en un 4% desde el comienzo del siglo XX, pero ciertas áreas del oeste, suroeste y sureste se están secando mientras que las planicies del sur y el medio oeste se están poniendo más húmedas.

Además, los científicos del gobierno han constatado que las temperaturas superficiales, aéreas y terrestres en Alaska y en el Ártico están aumentando a un ritmo espantosamente rápido, dos veces más rápido que el promedio mundial. “Es muy probable que la aceleración del calentamiento del Ártico tenga una consecuencia significativa para Estados Unidos debido a la aceleración del derretimiento del hielo terrestre y marítimo que está provocando cambios en el océano, incluyendo el aumento del nivel del mar que amenaza a nuestras comunidades costeras”. La actividad humana, continúa diciendo el informe, es la principal culpable.

El estudio no hace recomendaciones políticas, pero observa que estabilizar el aumento de la temperatura media mundial a 2ºC – lo que los científicos han denominado la barrera de seguridad más allá de los cuales los cambios se vuelven catastróficos – requerirá reducciones significativas en los niveles globales de dióxido de carbono.

Ahora le toca a Trump, ¿meterá el informe en un cajón o aceptará las evidencias científicas por el bien y la supervivencia futura del planeta?

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