Un millonario ruso quiere dar la vuelta al mundo con un avión solar ¡y sin escalas!

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El magnate ruso Viktor Vekselberg, presidente de Renova Group, con el presidente ruso Vladimir Putin.
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Tras acumular una fortuna de 15.000 millones de dólares extrayendo petróleo, Viktor Vekselberg recurrirá a la energía solar en un intento por ganarse un lugar en la historia. El magnate ruso y su Renova Group planean una iniciativa para romper un récord dándole la vuelta al mundo en avión sin escalas utilizando solo la energía del sol. Si todo sale bien, un solo piloto volará durante cinco días seguidos a altitudes de hasta 16.000  metros, cerca de un tercio por encima de los aviones comerciales.

No es un mero truco publicitario. El avión sin motor, de 36 metros de envergadura, probará tecnologías que se utilizarán para fabricar nuevas generaciones de aviones autónomos para uso militar y empresarial, dicen expertos en el sector aeroespacial. Volarán de forma continua, tendrán mucho más alcance y control que los satélites y expandirán capacidades de transmisión, comunicación y espionaje a todo el planeta.

El Solar Impulse necesitó 17 escalas para dar la vuelta al mundo.
El Solar Impulse necesitó 17 escalas para dar la vuelta al mundo.

En intentos anteriores se hicieron varios vuelos. La suiza Solar Impulse, junto a socios como Google, Dassault Aviation y ABB, hizo 17 escalas para darle la vuelta al mundo el año pasado.

“Nuestro vuelo debería demostrar que es posible realizar vuelos de larga distancia con energía solar”, dijo Mikhail Lifshitz, director de Desarrollo de Activos de Alta Tecnología de Renova e instructor certificado de pilotos. Un avión de pruebas que hará de “laboratorio volador” estará listo a fin de año, dijo Lifshitz en una entrevista concedida a Bloomberg.

El avión de Renova utilizará los llamados “supercondensadores”, que no son otra cosa que unas baterías muy eficientes, para mover sus propulsores y almacenar la electricidad generada con paneles solares montados sobre y debajo del avión. Los paneles aprovecharán la luz directa y la difusa, lo que les permitirá absorber energía directamente del sol y de los rayos reflejados en las nubes. Durante la noche, el avión preservará electricidad bajando la altitud, y volverá a subir cuando salga el sol.

“Esta propuesta en particular es muy oportuna porque ya existe la tecnología”, dijo David Baker, un veterano con 25 años en la NASA que actualmente es editor de la revista Spaceflight, de la Sociedad Interplanetaria Británica. “Solo hacen falta las inversiones y el dinero para montar todo”.

El fervor por el sector aeroespacial está creciendo entre inversores como Richard Branson, con su Virgin Galactic, y Space Exploration Technologies, la empresa de otro multimillonario, Elon Musk, en tanto los avances científicos transforman los delirios de grandeza en propuestas comerciales.

El propio Branson es famoso por trucos publicitarios muy difundidos, como sus intentos por darle la vuelta al mundo en un globo. “Naturalmente, los militares están interesados en esto para escuchas y telecomunicaciones de larga duración”, dijo Baker.  “Hay muchos mitos hollywoodenses sobre lo que pueden hacer los satélites. No se puede agarrar inmediatamente un satélite y moverlo para concentrarse en escuchar a posibles terroristas durante seis días”.

La iniciativa para enviar a un piloto a darle la vuelta al mundo en 2019 pondrá a prueba esas tecnologías y buscará alentar más la innovación, además de entusiasmar a la opinión pública y a posibles inversores. “A la gente le interesan las cosas que involucren a personas”, dijo Baker. “Si este fuera un aparato raro no tripulado, no llamaría tanto la atención. Es el factor Branson”.

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