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Parecía que el sistema gasista era inmaculado, pero nada más lejos de lo mismo. La comercializadora Investigación Criogenia y Gas (Incrygas) ha dejado un agujero de 23 millones de euros en el sistema gasista y ha sido inhabilitada para continuar como comercializadora de gas en el mercado español.

Según la orden de traspaso de los clientes de la empresa a un comercializador de último recurso,  Incrygas viene incumpliendo algunas de las obligaciones del mercado al no abonar en los plazos establecidos en la legislación los peajes y cánones de acceso a las instalaciones gasistas ni dar cumplimiento de sus obligaciones de pago frente al sistema gasista correspondientes a los cargos por desbalances.

Según el informe de la CNMC,  la deuda real de la comercializadora a 19 de enero de 2017 incluye más de 4 millones de euros por desbalances de GNL, más de 13 millones por desbalances en el Punto Virtual de Balance, así como cerca de 6 millones de euros por impagos de peajes y cánones. En total, más de 23 millones de euros.

Según ha podido saber El Periódico de la Energía, estos 23 millones de euros va contra el sistema gasista y no contra los propios afectados.

La CNMC explica en un documento que el problema viene de 2015. “INCRYGAS comercializador de gas natural discrepa de las facturas emitidas por el GTS (Enagás) entre los meses de marzo a octubre de 2015 en concepto de pagos por desbalance y de las facturas emitidas por SAGGAS durante los meses de marzo a noviembre de 2015”.

Ahí empezó todo, pero durante este tiempo ha ido a más. Resolvió parte de ese conflicto, sus facturas con Saggas, pero la comercializadora decidió no pagar tanto los cánones de almacenamiento como los cargos de desbalance de los meses de enero y febrero de 2016. Ello condujo a la incoación de los correspondientes expedientes sancionadores, según explica el informe de la Dirección General de Política Energética y Minas.

Pero no es hasta el 1 de octubre cuando se empieza a crear el gran agujero en el sistema.

Ese día entró en vigor la Circular 2/2015, de 22 de julio, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, por la que se establecen las normas de balance en la red de transporte del sistema gasista así como la Resolución de la CNMC, de 1 de marzo de 2016, por la que se aprueba el procedimiento de habilitación y baja de usuarios con cartera de balance en el punto virtual de balance y el contrato marco.

Incrygas entró en desbalance negativo el primer día de gas y estuvo en tal situación todos los días de gas sin excepción hasta que le fue suspendida su cartera de balance el 27 de octubre de 2016. La suspensión de la cartera de balance conlleva la imposibilidad de realizar cualquier tipo de operación en el mercado mayorista, no obstante, se siguen suministrando a los clientes finales por lo que la deuda por recargos de desbalance sigue creciendo. Esta situación se prolongará hasta el pago de todos los recargos por parte de la empresa antes del día 26 de enero de 2017 o, en caso que no se produjeran los correspondientes pagos, se extinguiría el contrato marco del punto virtual de balance.

Bajo esta premisa, es Enagás quien ha estado suministrando hasta el día de hoy el gas natural a los clientes de Incrygas. Es el Gestor Técnico del Sistema el encargado de sufragar estos problemas tal y como dice la circular del pasado 1 de octubre.

Desde ahí a ahora han pasado solo cinco meses. Un caso de presunto fraude o impago en el sistema gasista se ha resuelto en muy poco tiempo. Totalmente distinto a lo que sucede en el mercado eléctrico.

En este caso, Incrygas no es una comercializadora pirata. Lo que ha sufrido es nada más y nada menos que la crisis. Este diario ha tratado de ponerse en contacto con la comercializadora pero no ha podido ser posible.

IncryGas es una empresa con accionariado totalmente español. Una empresa conducida por la familia De Pineda que decidió entrar en el mercado gasístico en 2004, cuando se decidió liberalizar el mercado.

Han sido más de 12 años suministrando gas a diversos clientes de toda España, en su mayoría clientes industriales. Incluso Incrygas llevó también su negocio a Portugal.

Una mala gestión, unas malas decisiones han llevado a la compañía a adeudar 23 millones con buena parte del sistema gasista, con Enagás y con las distribuidoras, donde la más afectada ha sido Gas Natural Fenosa.

Ahora el Gobierno ha decidido cortar por lo sano y además de inhabilitarla ha decidido traspasar los clientes a una comercializadora de último recurso para que el agujero no fuera a más.

En este caso, la actuación de la CNMC ha sido clave para que el proceso fuera tan ágil y se resolviera más pronto que tarde.

Lo que no se entiende de todo esto es por qué la deuda de una compañía comercializadora de gas la tienen que pagar todos los consumidores. Al final, siempre las acciones fraudulentas por parte de algunas comercializadoras en el sector eléctrico, o este impago en el caso del gas lo pagan los de siempre, los que tienen menos culpa de nada.

 

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