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Dos de los centros de pruebas de energía marina más importantes del mundo han unido sus fuerzas para replicar la furia del océano Atlántico en una instalación de pruebas en el archipiélago de Orkney (Escocia).

El proyecto, una colaboración entre el Centro Europeo de Energía Marina (EMEC) en Orkney y FloWave Ocean Energy Research Facility de la Universidad de Edimburgo, se inició en 2012 con el objetivo de mejorar sustancialmente la precisión de replicar las condiciones oceánicas abiertas a escala.

FloWave es un tanque de pruebas circular de 25 metros que es el único en el mundo con la capacidad de generar ondas complejas y fuertes corrientes de marea desde cualquier punto de la brújula.

Después de tres años de trabajo, Sam Draycott, ingeniero cuya investigación se ha dedicado a desarrollar FloWave, junto con el equipo del EMEC, ahora puede reproducir con precisión lo que ocurre en alta mar en el tanque a un nivel de sofisticación y complejidad que no es posible en cualquier parte otra parte del mundo.

Las pruebas has sido tan exitosas que Richard Yemm, fundador de Quoceant, ha reconocido que “ahora pueden ser aplicadas a diferentes tipos de convertidores de energía de las olas, y permitir el cambio de volumen del casco según demanda para mejorar el rendimiento y la capacidad de supervivencia. A partir de nuestra experiencia previa en otros proyectos, podemos decir que este tanque circular en FloWave es capaz de emular las condiciones reales de las olas de tormenta en mitad de un océano”.

Este innovador proyecto se inició cuando Neil Kermode, director general de EMEC, y Stuart Brown, CEO de FloWave, discutían cómo salvar la brecha de aprendizaje de las empresas que estaban experimentando en los tanques de prueba y querían probar en el mar real.

A partir de ese momento, la instalación FloWave comenzó a prepararse para implementar aguas reales mediante pruebas a escala en condiciones tan realista como fuera posible técnicamente.

Neil Kermode ha explicado que “el mar abierto es un lugar caro para los desarrolladores porque deben aprenden la dura lección de manejar las condiciones extremas a las que se enfrentan, pero ahora este proyecto ayudará a limar algunas cuestiones antes de llevarlo al escenario real”.

“El mayor reto para cualquier desarrollador es comprender el comportamiento probable de un dispositivo o un proyecto en una ubicación específica, y esto incluye retos de supervivencia así como un rendimiento eficiente en condiciones de operación más normales”, ha añadido Stuart Brown, “por ejemplo, en el caso de la energía eólica se necesitan torres fuertes que incluyan herramientas de meteorología e instrumentos LiDAR que permitan entender mejor las condiciones del viento local, y esto se utiliza para elegir la turbina, las predicciones de salida del rendimiento energético, las estrategias de operación y mantenimiento, primas de seguros, y más”.

Sin embargo, en la energía mareomotriz en pleno océano, los dispositivos no han sido tan probados y las ubicaciones son menos conocidas. Mediante el despliegue de boyas y el uso de sus datos para orientar las pruebas de los tanques, los ingenieros han podido construir un estándar de ‘certificación’ para los diferentes estados de la mar y así probar estos modelos a escala casi como si ya se desplegaran ‘en el lugar determinado’.

“Esto trae enormes beneficios para los desarrolladores en cuanto a la anticipación y a la preparación de las complejidades del medio marino real, y FloWave servirá para dar un giro radical destinado al uso comercial y al académico”, ha concluido Brown.

Reino Unido y Escocia siguen siendo el destino más importante del mundo para la investigación de la energía marina.

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