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Mal que le pese a Donald Trump, la lógica empresarial se impone a sus discursos a favor de relanzar la vetusta industria del carbón. La acción sobre el cambio climático ya no se lleva a cabo por acuerdos internacionales, ONGs o movimientos sociales, sino que comienza a ser liderada por la mayoría de las grandes multinacionales del país.

Eso es lo que señala el último informe publicado por WWF, Ceres, Calvert Research and Management (Calvert) y CDP, “Power Forward 3.0: Cómo las grandes compañías estadounidenses están capturando el valor del negocio, mientras que frente al cambio climático”. Cada año aumenta el número de las compañías de la lista Fortune 500, las más grandes de acuerdo a los ingresos generados, que aprueban políticas cada vez más ambiciosas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, consumir o generar más energía renovable y reducir su factura energética con medidas de eficiencia energética.

Solo en 2016, el 63% de las incluidas en ‘Fortune 100’ han incorporado en su estrategia empresarial uno o más objetivos de energía limpia y casi la mitad de las compañías Fortune 500 (48%) tienen al menos un objetivo climático. Google, Apple, Amazon, General Motors, AT&T, General Electric, Ford Motors o Goldman Sachs son solo algunas de esta larga lista.

Y es solo el principio. Según el informe, el año pasado aumentó aún más la ambición de los objetivos, ya que un número significativo de empresas se han propuesto que su energía sea 100% renovable además de alcanzar los objetivos de reducción de GEI que estiman los científicos que son necesarios para ayudar a limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 2ºC.

“Las empresas estadounidenses están liderando la transición hacia una economía limpia porque es un negocio inteligente y es lo que quieren sus clientes”, ha dicho Marty Spitzer, director de cambio climático y energías renovables de WWF, “las renovables alimentan las oportunidades económicas de costa a costa sin tener en cuenta ninguna ideología ni ningún partido político. Washington, con Trump a la cabeza, puede frenar este auge, pero estas empresas están diciendo muy claro que la transición hacia una economía baja en carbono es inevitable“.

El informe pone de relieve los beneficios financieros que las empresas pueden recibir de sus inversiones en energía limpia. Por ejemplo, los cerca de 80.000 proyectos de reducción de emisiones que ya han iniciado 190 compañías incluidas en la lista Fortune 500 han supuesto un ahorro de casi 3.700 millones de dólares solo en 2016 y equivalen a cerrar 45 centrales térmicas de carbón. Y si se mira a la eficiencia energética, empresas como Praxair, IBM y Microsoft están entre las que han ahorrado decenas de millones de dólares anuales gracias a sus esfuerzos en este campo.

En total, de las 240 empresas que quieren alcanzar cierto grado de sostenibilidad, 211 han establecido un objetivo de reducción de gases de efecto invernadero, un dato relevante, porque demuestra que es el que más preocupa al mundo empresarial.

“Nos alienta ver una mejora significativa tanto en el número de compañías Fortune 500 que se apuntan a modificar sus estrategias de negocio para alcanzar objetivos climáticos y de energía limpia como la ambición de sus objetivos” ha añadido Anne Kelly, senior director de política y de BICEP network en Ceres, “sin embargo, con el fin de cumplir con nuestros objetivos de emisiones nacionales y globales, tendrían que unirse más empresas a los campeones que ya aparecen en este informe, tanto en el establecimiento de metas como en el objetivo de convertirse en altavoces para que las políticas federales y estatales continúen apoyando la lucha por el clima y por el progreso de la energía limpia”.

El informe también señala que el 10% (53) de las empresas han establecido objetivos de energía renovable, y casi la mitad (23) se han comprometido a que su consumo energético sea 100% renovable (entre ellas aparece Wall-Mart, General Motors, Bank of America, Google, Apple y Facebook).

Pero que nadie se lleve a engaño. La ambición empresarial siempre está por encima de la medioambiental. Este crecimiento en número y objetivos en sostenibilidad es principalmente por los descensos bruscos en los costes de energía renovables, que sirven para ahorrar dinero a las empresas, y como consecuencia, del precio en el consumo de esa energía.

“El compromiso de las corporaciones con la eficiencia energética y la energía renovable es una tendencia que señalan el reconocimiento cada vez más amplio en el mundo de los negocios de la importancia de la energía limpia y los beneficios económicos que puede producir”, ha explicado Stu Dalheim, vicepresidente corporativo de la relación con los accionistas de Calvert, “muchas de las empresas más grandes de EEUU están logrando importantes ahorros de costes a través de programas de energía limpia y además mitigan los riesgos a largo plazo asociados a la volatilidad de los precios de la energía”.

Las 100 más grandes

Sin embargo, las mayores ambiciones se pueden encontrar entre las compañías Fortune 100. Casi dos tercios (el 63%) han adoptado o mantienen sus objetivos. El informe también muestra una fuerte mejora de las más pequeñas, las que están al final de la lista Fortune 500, hasta 19 puntos porcentuales más en objetivos sostenibles con respecto al informe de 2014.

Pero, ¿cuáles son los sectores más concienciados? El estudio muestra una variedad significativa de fijación de objetivos. Los primeros son el sector de productos de primera necesidad (72%), le sigue el de materiales (66%), y las energéticas (65%) donde se incluyen compañías de petróleo y gas.

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Objetivos específicos realizados por algunas compañías:

Assicurazioni Generali: 28 MW de energía renovable en 2014 (que incluye una inversión de 40 millones de euros en energía solar, eólica y biomasa).
AT&T: 5 MW de energía renovable, sobre todo de producción solar para 2012 (en relación con la capacidad de referencia de 2011 de 3.888 kW).
BP: Su objetivo a medio plazo consiste en invertir 8.000 millones de dólares en energía renovable entre 2005 y 2015.
Caterpillar: Alcanzar el 20% de consumo renovable para 2020.
Chevron: Invertir 2.200 millones de dólares entre 2011 y 2013 en energía renovable y eficiencia energética.
Deutsche Post: Aumentar el porcentaje de electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables hasta el 60% en 2012.
Dow Chemical: Alcanzar el 50% de energía cero en carbono para 2050.
DuPont: Reducir el uso de energía no renovable en un 10% en relación a los ingresos para 2020 (y tomando como base los de 2010).
E.ON: Invertir 7.000 millones de euros en energías renovables para 2017.
Électricité de France: Objetivo a largo plazo de 1.000 MW de producción de energía renovable.
Enel: Aumentar la capacidad instalada neta de energías renovables en 6,6 GW para 2016 en América Latina, Rusia y Europa del Este.
GDF Suez: Incremento de la capacidad instalada de energía renovable en un 50% entre 2009 y 2015.
General Motors: Utilizar 125 MW de energía renovable para 2020 (a nivel global) incluyendo un compromiso de duplicar la energía solar de 30 a 60 MW para 2015.
Google: 100% de energía renovable (meta a largo plazo).
Hess: 10% de energía renovable para las operaciones de la compañía (meta a largo plazo).
HSBC Holdings: 40% de energía renovable para 2020.
Procter & Gamble: 30% de energías renovables para el año 2020 (100% objetivo a largo plazo).
Samsung Electronics: Instalar 2,4 MW de energía renovable para 2017.
Volkswagen: Invertir 1.000 millones de euros en la expansión de las energías renovables (solar y eólica) en 2020.
Walmart: Consumo del 100% de energía renovable (meta a largo plazo).

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