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En pleno éxtasis de la Cumbre del Clima de Marraquech, mientras la Unión Europea se vanagloria de estar del “lado correcto de la historia” y le enmienda la plana a Trump por su manifiesto apoyo a los combustibles fósiles, la filtración del paquete de invierno revela que alguna de sus intenciones no distan mucho de las de éste.

El próximo 30 de noviembre se presentarán los ocho bloques energéticos, entre los que se encuentra la nueva Directiva europea de renovables. La presentarán bajo el objetivo de suministrar “energía limpia para todos”, pero esta última pata de la legislación europea sobre energía no es tan limpia como dice porque pretende destinar subvenciones para nueva capacidad de carbón y socavar el acceso de las energías renovables al mercado, eliminando la prioridad de despacho.

Aún así, no se olvida del consumidor. La Unión Europea sigue considerándole como el corazón del mercado de la energía, y por tanto, apostará porque el ciudadano de a pie sea auto-productor de su propia electricidad.

Nuevas subvenciones para las centrales térmicas

De todas las medidas que la Unión Europea pretende poner en marcha, la más polémica será, sin ninguna duda, la introducción de mecanismos de capacidad en toda la Unión Europea. Una medida que ya existe en España, pero también en Francia o Reino Unido.

De hecho, esta decisión se constata por la ausencia de un límite de emisiones de CO2 para la nueva capacidad eléctrica, tal y como aparece en el artículo 23 de la nueva regulación del mercado de la electricidad, y supone por tanto que esta medida tiene potencial para ser utilizada en subvencionar nuevas centrales eléctricas de carbón que se construyan en territorio europeo.

Pero, ¿a qué países les podría beneficiar esta medida? Sobre todo a Alemania, donde el carbón supone alrededor del 40% del consumo de energía en el país, y a su vecino del Este, Polonia. El gobierno polaco está preparando su propio mecanismo de capacidad, algo muy similar al que funciona actualmente en Reino Unido. Si hace un copia-pega del sistema británico, Varsovia tiene la excusa perfecta para eludir el cuello de botella de la normativa europea sobre ayudas estatales, porque el modelo británico ya ha sido validado por Bruselas. Pero a diferencia de Reino Unido, es probable que Polonia utilice el sistema para fortalecer la posición de carbón en el mix energético del país.

Cambios sustanciales de la Directiva 2009/28/CE

Según cuenta la experta en política europea Alice Stollmeyer, en esta nueva directiva hay numerosos artículos que serán derogados de la Directiva 2009/28/CE (los artículos 3, 4, 16 (1-8), 22 y 23, 24 y 26) y otros tantos revisados ligeramente (6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 25, 25a, 27, 28, 29).

De todos ellos, hay uno que afecta directamente a la situación de las renovables en España. Es el artículo 6 de la nueva Directiva. En él se busca asegurar que las condiciones vinculadas a las ayudas concedidas a proyectos de energía renovable, cuando los Estados miembros deciden hacerlo, no se modifiquen de manera que afecte negativamente a los proyectos apoyados.

Además las renovables deben estar cada vez más presentes en los edificios. El artículo 15 de la nueva directiva se incluye una nueva metodología de cálculo sobre el rendimiento energético de los edificios que definirá el mínimo de energía procedente de fuentes renovables en edificios nuevos y en los existentes que sean objeto de renovación.

Respecto al autoconsumo, Europa tiene mucho que decir y lo condensa en los artículos 21 y 22. Según Bruselas, se les va a permitir a los consumidores que autoconsuman sin restricciones indebidas, siendo remunerados por la electricidad que viertan a la red, es decir, es favorable al balance neto, y además, va a establecer nuevas disposiciones sobre las comunidades de energía para darles la posibilidad de participar en el mercado.

Por último, también hace alusión a las interconexiones. Establece un conjunto de herramientas para que los Estados miembros puedan diseñar un sistema que permita una apertura gradual y parcial de los sistemas de apoyo a la participación transfronteriza en el sector eléctrico.

En definitiva, que el paquete de invierno viene ‘calentito’ y dará mucho que hablar.

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