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El crudo barato está ahogando a las empresas petroleras, y en buena parte, a la gran industria del ‘fracking’ de EEUU. En pleno boom de la fractura hidráulica, las empresas norteamericanas quisieron dar el salto a Europa para exportar su negocio y continuar forrándose con esta tecnología tan polémica por sus continuos problemas sobre el medio ambiente (contaminación de aguas y terremotos).

Una de estas compañías que apostó por el fracking en Europa es BNK Petroleum. Puso el ojo en dos mercados: Polonia y España. Y en uno ya no está y en el otro puede que pronto tampoco.

Esta semana la petrolera ha presentado sus cuentas correspondientes a 2015. Ha vuelto a arrojar pérdidas, no tan fuertes como 2014, pero sigue perdiendo dinero por culpa de la aventura europea.

En total ha perdido 6,6 millones de dólares en 2015, “debido a una carga por deterioro de 7,5 millones de dólares para las operaciones europeas de la compañía”.

Europa no funciona. Sobre todo Polonia, que tras las pérdidas que arrojó en 2014, la compañía se vio en la obligación de abandonar sus proyectos en el país del norte europeo.

Pero parece ser que el problema no está solo en Polonia. Los proyectos de fracking de BNK Petroleum en España penden en estos momentos de un hilo.

“La compañía evaluará alternativas para sus operaciones en España incluyendo continuar sus esfuerzos para asociarse con otra compañía o reducir o cesar sus operaciones allí”, ha asegurado Wolf Regener, presidente y CEO de BNK Petroleum.

De esta manera, los grandes proyectos de ‘fracking’ en España están en el aire. Podrían quedarse en nada.

La compañía canadiense aterrizó en España hace una década aproximadamente. Y en 2011 obtuvo las dos únicas concesiones que se han otorgado en España. La primera de ellas fue en el permiso Urraca. 948 kilómetros cuadrados en las provincias de Burgos y Álava. Esta concesión finaliza el próximo septiembre.

Muy pegado a él está el otro gran permiso de BNK Petroleum en España. Es el permiso de Sedano, situado solo en Burgos y cuya extensión es de 348 km2. Ambos proyectos se han quedado en eso, en proyecto. Todavía no han obtenido el visto bueno del impacto ambiental y por tanto no pueden llevar a cabo los proyectos.

El fracking ha perdido el impulso con el que llegó a España hace una década. Ya no es lo que era, ni lo que prometía ser.

España se ha convertido, en buena parte, en un territorio libre de fracking. O eso es lo que quiere y exige una mayoría de españoles. Por eso, los partidos políticos, con PSOE y Ciudadanos a la cabeza, y también otros como Podemos o ERC quieren acabar con el fracking en España.

A BNK Petroleum le quedan dos soluciones. O consigue un socio financiero que le apoye en los gastos, o se verá en la obligación de tomar la misma decisión que en Polonia, abandonar los proyectos. Menudo dilema.

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9 Comentarios

  1. Pues por mi lo tengo claro. Que vuelvan a EEUU o Canada y que nos dejen vivir en paz. Y por supuesto, queremos dormir tranquilos y sin amenazas de franking.

  2. Hay que darles la enhorabuena por su recién encontrada…mmm…sabiduría y sensatez. Al enemigo que huye, puente de plata. Y luego a destruir los puentes por los que llegaron.

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