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Si queremos que la temperatura media del planeta no aumente por encima de los 2ºC se necesitará una transformación radical en la forma que se suministra y se consume la energía. Las renovables son las protagonistas de ese cambio pero, ¿tienen cara B? ¿cuáles podrían ser los impactos de esa transformación en el medio ambiente y, sobre todo, en los recursos naturales si la revolución es excesiva?

Eso es lo que se ha preguntado International Resource Panel, un grupo de expertos en recursos naturales de la ONU. Según su informe “Green Technology Choices: The Environmental and Resource Implications of Low-Carbon Technologies”, no hay duda que las tecnologías bajas en emisiones de CO2 alivian la presión sobre la tierra y el agua, pero también pueden aumentar la presión sobre los recursos minerales metálicos al provocar una sobreexplotación.

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El informe muestra que si bien existen beneficios ambientales claros derivados de la utilización de estas tecnologías, en particular en las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación atmosférica también puede haber algunas consideraciones adicionales no tan positivas.

Por ello, proponen que les acompañen en su desarrollo las tecnologías en eficiencia energética y sugieren hasta ocho y 36 subtecnologías aplicadas en edificios, en la industria y en el transporte, con las que ha realizado una evaluación de los beneficios, los riesgos y las compensaciones que existen en implantar tecnologías bajas en carbono conjuntamente con las tecnologías en eficiencia energética.

El informe es importante porque ofrece un panorama completo de los impactos de las tecnologías bajas en emisiones a lo largo de todo su ciclo de vida para que los gobiernos y los reguladores puedan poner en práctica políticas que maximicen los beneficios ambientales.

Los expertos incluyen en el sector edificios, la iluminación eficiente como tecnología (con las subtecnologías de: lámpara incandescente, CFL, LEDs, alumbrado fluorescente, alumbrado LED y lámpara de queroseno), el aislamiento de fachadas (con las subtecnologías: Aerogel de Sílice, Celulosa, Poliestireno expandido, Vidrio de espuma, Lana de vidrio, Tablero de alta densidad, Placa de espuma de poliestireno, Tablero de densidad de luz de roca y Urea formaldehído), la gestión de la energía del lado de la demanda (BEMS), y las TIC (ordenador, portátil, smartphone, TV LCT y TV de plasma).

En el caso de la industria, incluyen la producción de cobre, con los hornos para la fundición de cobre, y la cogeneración, con el motor a gas de gas natural, la turbina de gas y la turbina de gas químicamente recuperada.

Y por último en transporte, el informe diferencia entre pasajero y carga. En el primer caso, la eficiencia se aplicaría en el uso del petróleo, del vehículo eléctrico, del autobús diesel, del ferrocarril a diesel, del tren eléctrico, del tren de alta velocidad, y de los aviones. Y en el caso de la carga, se aplicaría a los camiones medianos y pesados, al tren diesel, al petróleo y a los buques portacontenedores.

“Pero también tenemos claro que hay necesidad de promover una mayor acción en la construcción de una economía circular que recorte los residuos y que hay que innovar en el modo de producción, porque además también podrían crear nuevos empleos verdes”, ha dicho Erik Solheim, Executive Director of the UN Environment Programme (UNEP).

Con todo ello, el informe comparó dos escenarios: un aumento de la temperatura global de 6ºC y otro donde se alcanza los 2ºC por encima de los niveles preindustriales, y llegó a las siguientes conclusiones:

  • Para lograr una reducción sustancial de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero se necesitan tecnologías bajas en emisión de carbono para la producción de energía pero también la eficiencia energética. En conjunto, en el escenario de 2ºC, las tecnologías combinadas tienen el potencial de recortar alrededor de 25.000 millones de toneladas al año de emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050, lo que supone un 34% menos que las emisiones en un escenario actual.
  • Con solo tecnologías de bajas emisiones de carbono en el escenario de 2ºC podrían evitarse más de 17 millones de toneladas por año de partículas y más de 3.000 millones de toneladas de emisiones tóxicas para el ser humano.
  • Las tecnologías de bajas emisiones de carbono alivian la presión sobre la tierra y el agua, pero pueden aumentar la presión sobre los recursos metálicos. Según el informe, más de 200.000 millones de metros cúbicos de agua al año y cerca de 150.000 kilómetros cuadrados de ocupación de la tierra podrían salvarse para 2050, pero estas tecnologías requerirán más de 600 millones de toneladas de recursos metálicos durante el mismo período para su infraestructura y sus necesidades de cableado.
  • Para el 2050, la penetración del 90% de la iluminación LED, junto con las mejoras esperadas en eficiencia y en generación de electricidad descarbonizada, permitiría que la demanda global de iluminación creciera entre 2,5 y 3 veces, al tiempo que reduciría la cantidad total de energía consumida.
  • Las tecnologías de aislamiento de edificios consideradas en el informe podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de calefacción y refrigeración entre un 30 y un 50%.
  • La descarbonización de la electricidad debe ir acompañada de la electrificación del transporte, especialmente en las regiones que dependen en gran medida de la electricidad basada en combustibles fósiles. Pero el informe encontró que la electrificación agresiva del transporte de pasajeros en las regiones que dependen del carbón y de la electricidad basada en petróleo condujo a un aumento -y no a una disminución- de los impactos ambientales y de los recursos naturales.

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