E.ON y RWE: dos eléctricas y un destino… renovable

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Angela Merkel sobrevuela un parque de eólica offshore de Alemania. FOTO: Gobierno alemán /Getty Images.
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Angela Merkel sobrevuela un parque de eólica offshore de Alemania. FOTO: Gobierno alemán /Getty Images.
Los dos gigantes eléctricos alemanes acaban asumiendo la Energiewende de Angela Merkel. FOTO: Gobierno alemán /Getty Images.

E.ON reveló hace unos días unas pérdidas netas de 3.200 millones en 2014 por el ajuste del valor de muchas de sus plantas térmicas. Su rival RWE dio un paso similar el año pasado, reportando una pérdida neta de  2.800 millones, ya que canceló el valor de sus activos de carbón. Ambas compañías han luchado enérgicamente contra el gobierno alemán y su Energiewende, pero como el gobierno de centro-derecha de Angela Merkel se ha mantenido firme en sus políticas, tanto en el despliegue de las energías renovables como en la eliminación gradual de la energía nuclear, E.ON y RWE han claudicado y aceptado que su futuro está en las nuevas tecnologías, las energías renovables a gran escala, la generación distribuida, el almacenamiento energético y las micro redes.

E.ON planea deshacerse de toda su cartera de generación centralizada –incluidos el carbón, el gas y el resto de sus activos nucleares- para poder centrarse en las redes de distribución avanzadas y soluciones inteligentes de energía para sus clientes. Su presidente ejecutivo, Johannes Teyssen ha declarado recientemente que el mercado de la energía se verá sacudido por otro más digital y apoyado en la innovación tecnológica. “Vemos muchas oportunidades en este campo para productos y servicios que estamos desarrollando para y en colaboración con nuestros clientes”, dijo.

RWE dice que también se está centrando en las redes avanzadas, en nuevos productos como los contadores inteligentes y en las energías renovables, a pesar de que aún no ha comenzado, como ha hecho E.ON, la separación de activos. Sus responsables, afirman, sin embargo, que está observando los planes de E.ON con interés. Los analistas han comenzado a mostrar signos de impaciencia, y advierten de que ante su incapacidad para generar caja con la generación a partir de combustibles fósiles y la perspectiva de un balance que tendrá que afrontar durante décadas el desmantelamiento nuclear, la empresa carece de una respuesta clara sobre su posicionamiento a largo plazo.

RWE, a pesar de la cancelación del valor de la mayoría de sus activos de carbón el año pasado, dice que todavía está luchando para obtener ganancias a causa de la fuerte caída de los precios al por mayor en Alemania. Su CEO, Peter Terium, afirma que casi la mitad de las centrales eléctricas convencionales de la empresa no ganaban dinero.

Los beneficios de explotación de la producción eléctrica convencional se desplomaron un 29% en el último año, y el cash-flow de sus generadores convencionales apenas logró el punto de equilibrio. “La situación en la generación de electricidad convencional se está deteriorando demasiado rápido y demasiado severamente”, ha dicho Terium. A los precios actuales “RWE Generación tendrá que publicar pérdidas operativas en un futuro no muy lejano”. Esto explica el giro de los dos gigantes de la energía alemanes hacia las energías renovables y la energía distribuida.

Generación distribuida y tecnologías inteligentes

Los analistas esperan que el cambio en la política energética de la UE acelerará el establecimiento de un nuevo diseño del mercado, más centrado en la generación distribuida (es decir, descentralizada), un menor consumo y tecnologías inteligentes. “Creemos que el valor de la industria se irá desplazando desde las grandes plantas de energía hacia las redes y soluciones para el cliente”,  señalan los analistas de UBS en un informe reciente.

El paisaje de la política y la energía está cambiando en toda Europa occidental, porque los gobiernos están apoyando las energías renovables como parte de una transición hacia una economía más sostenible y más baja en carbono. El motivo no es otro que el creciente temor sobre el impacto de las emisiones de carbono en el cambio climático, pero también se alimenta de una mayor voluntad de mejorar la seguridad energética y reducir su dependencia de las importaciones de gas ruso.

RWE ha anunciado  que podría cerrar más plantas de carbón debido a la recesión. Después de un breve repunte tras el cierre de algunas plantas nucleares inmediatamente después de Fukushima, las emisiones se encuentran ahora en su segundo nivel más bajo desde 1990, y la generación de carbón está también en su segundo nivel más bajo desde 1990. La eficiencia energética ha permitido disociar el nexo entre el crecimiento económico y el consumo de energía, los precios mayoristas en Alemania se encuentran en mínimos históricos y los precios al por menor también están empezando a caer.

Tanto RWE como E.ON tienen la esperanza de que Alemania pondrá en marcha los llamados mercados de capacidad para subsidiar a los productores de energía convencional, que dicen que son necesarios para estabilizar el suministro eléctrico debido a la intermitencia de la electricidad eólica y solar. Pero el gobierno alemán se resiste. Argumenta que no se necesitan esas subvenciones, y que el almacenamiento de energía podría proporcionar la respuesta. Aun así, un nuevo estudio muestra que a largo plazo pueden no ser necesarios en Alemania durante muchos años.

 

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