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Uno de los elementos básicos para un cambio de modelo energético es el desarrollo y uso masivo de las baterías. El almacenamiento de la energía es el Santo Grial para la revolución del vehículo eléctrico o para asentar definitivamente la fotovoltaica y otras renovables como fuente principal del mix energético. Sin embargo, su todavía alto coste frena el esperado acelerón.

Por eso es importante saber cuál es el potencial de reducción de costes de las baterías a medio plazo. La AIE, en su informe Global EV Outlook 2016, señala que desde 2008 el coste de las baterías se ha divido por cuatro, mientras que la densidad de las mismas -para almacenar energía- se ha multiplicado por cinco. Y aún así es insuficiente.

“La fotovoltaica necesitará del almacenamiento energético y existe un gran potencial de reducción de costes de las baterías, su trayectoria se empieza a parecerse a la de los paneles”, confirma Patricio Peral, director de Desarrollo de Negocio de Albufera Energy Storage, en un debate organizado en el III Foro Solar de UNEF.

“No hay duda que el almacenamiento sufre mucha presión de costes para ser un sector relativamente nuevo y no solo hay que contar el coste de fabricación, también hay que incluir el de mantenimiento y el de desmantelamiento”, añade Jesús Collantes, presidente de Hydraredox Iberia, “por eso habrá una fuerte reducción de costes a medio plazo, incluso se habla de una reducción del 50% en los próximos años para las baterías entre parámetros de 5kW y 50 MW”.

“El principal factor para conseguir ese abaratamiento es la economía de escala, cuando las baterías entren en el proceso productivo se reducirán los gastos en mano de obra, se reducirán los consumos energéticos en la fabricación y los precios de los materiales y componentes”, explica David Rivas, técnico del Departamento de Integración en Red de Energías Renovables (IRE) de CENER, “sin embargo, como consecuencia negativa, al aumentar las necesidades de litio para la fabricación, al ser un material no abundante en la naturaleza, podría encarecerse su precio, pero si se ponen en marcha herramientas de reciclaje o se buscan otras alternativas se conseguiría atenuar ese incremento”.

¿Por qué se habla solo del ion-litio? Todos los expertos consideran que hasta ahora la tecnología ion-litio es la forma más eficaz de almacenar energía teniendo en cuenta la capacidad, estabilidad y longevidad pero “se están buscando nuevos materiales para nuevas baterías cuyo objetivo es que sean más baratas aunque están en fase de desarrollo, su potencial de desarrollo es todavía muy aventurado y hay saber cuál es el sistema de almacenamiento más adecuado para cada tecnología”, añade David Rivas, “se investigan baterías de hierro, cobre, zinc, de aluminio, de magnesio, de grafeno… e incluso alguna similar a la de ion-litio pero con sodio, con un potencial de reducción enorme porque son materiales más baratos de fabricar”.

Para el experto, “en una economía de escala, el objetivo de coste es de 200-300 euros por kWh en Capex-Opex, pero se puede optimizar aún más en el uso y también hay que pensar en el coste de la energía que la batería devuelve”. Y a medio-largo plazo será mayor: “en 5 o 10 años se reducirá el coste entre el 80 y el 90%”, concluye Juan Fraga, director de Negocio Internacional de Wynnertech.

“No cabe duda que comienza ahora otra visión de la fotovoltaica”, señala Ernesto Macías, Country Manager de España de Solarwatt, “es un modelo y un mercado dirigido a clientes que no solo quieran consumir renovables más almacenamiento por una cuestión económica sino por su conciencia del cambio climático y que quieran gestionar su energía de forma inteligente”.

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