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El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha dicho que la regla de confidencialidad de la próxima subasta de renovables, que se celebrará el 26 de julio, por la que se podrían adjudicar más de los 3.000 megavatios (MW) del cupo inicial, busca que se presenten el máximo de proyectos con las mejores condiciones.

Nadal, en declaraciones a los periodistas coincidiendo con la firma de un convenio para impulsar el ecoturismo y la sostenibilidad en las redes de Parques Nacionales y de Reservas de la Biosfera, respondía así a la pregunta de si en la nueva puja para asignación de retribución a nuevas instalaciones de energía renovable se adjudicarán más de 3.000 MW.

Ha afirmado que el criterio del Ministerio es que haya energía renovable en España y que eso no le cueste nada al consumidor, sino que, al revés, haya más competencia en el mercado.

Según el real decreto que publicó el Ministerio de Energía en el BOE, en la nueva subasta será posible incrementar el cupo de potencia de la convocatoria “con la de todas aquellas ofertas que tengan el mismo sobrecoste que la última adjudicada, siempre que dicho sobrecoste para el sistema sea nulo o inferior al valor que se establezca en la cláusula de confidencialidad de la resolución por la que se convoque la subasta”.

Nadal, que ha dicho que al ser esa regla confidencial no la pueda relevar, ha explicado que esa cláusula sólo se aplicaría en caso de que hubiera una mayor capacidad de oferta en las mejores condiciones.

Ha recordado que el primer criterio para la adjudicación es el mejor precio, dentro de éste el mayor número de horas de funcionamiento y, dentro del mismo número de horas, el mayor tamaño de las instalaciones, ya que ésto reduce los costes de redes, pues no es lo mismo, por ejemplo, recoger energía de un parque compacto que de aerogeneradores diseminados.

Nadal ha indicado que el que ponga la energía renovable a mejor precio se va a llevar la asignación de potencia para nuevas instalaciones y que la regla de confidencialidad, que no se puede revelar, buscará “conseguir el máximo rendimiento posible en la subasta, es decir que, dadas las ofertas que existan, consigamos energía renovable en las condiciones que les he dicho”.

Álvaro Nadal, que ha reiterado que el mecanismo de la subasta no trata de favorecer a unas tecnologías sobre otras, ha manifestado que el resultado final dependerá mucho de cómo los agentes que acudan piensen.

En este sentido, ha señalado que lo que hace falta es que “la gente revele verdaderamente su coste”, que las instalaciones se hagan al menor coste posible “dado lo que cada uno ha calculado”, y eso es lo que trata el Ministerio de incentivar con las reglas de juego de la subasta y con la regla de confidencialidad.

Ha añadido que ahora se está en una situación similar a la que hubo en la subasta del pasado 17 de mayo, cuando ha recordado que se pensaba que no se iba a pasar de los 2.000 MW iniciales y se llegó a 3.000 MW, es decir a los 1.000 más que se estableció para ampliar.

Nadal ha explicado que el real decreto de ahora, que convoca un cupo de 3.000 MW con posibilidad de ampliarlo para que aquellas que tengan el mismo sobrecoste que la última oferta adjudicada puedan tener asignación, lo único que hace “es hacer más flexible esa regla confidencial”.

Ha indicado que el real decreto sólo sirve para eso y que “todo lo demás es especular”, aunque considera bueno que los que vayan a ir a la subasta “especulen” sobre lo que pueda ocurrir en ella.

Álvaro Nadal ha dicho que son esos agentes los que tiene que ver “que van a obtener el resultado que ellos quieren, si lo ponen ajustado de precio y en las mejores condiciones posibles para el sistema y para el consumidor”.

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