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La segunda subasta de renovables del año podría dar un respiro a los fotovoltaicos. Ya lo dijo el ministro de Energía, Álvaro Nadal, hace unos días, anunciando esta vez que los proyectos fotovoltaicos “tienen mucha más capacidad de entrar”. Parece que las plegarias del sector han sido ‘algo’ escuchadas.

Pero ¿cómo van a poder tener más oportunidades si las condiciones son las mismas? Pues no exactamente. La subasta es igual que la anterior en el sentido de que será tecnológicamente neutra, hay una primera fase de 2.000 MW ampliable hasta los 3.000 MW, que ganarán las ofertas con el máximo descuento ofrecido y que priorizará la tecnología que tenga un mayor número de horas de funcionamiento en caso de empate.

Hasta ahí todo igual, pero Energía ha introducido tres cambios que pueden marcar la diferencia. El primero es que será una subasta solo para eólicos y fotovoltaicos, lo que reducirá la competencia de otras tecnologías, (se llevaron 20 MW, el 0,66% del total en la subasta anterior).

El segundo es que bajará el suelo, una de las principales reclamaciones del sector fotovoltaico. El Gobierno señala que así hace caso a la recomendación de la CNMC, quien en su informe sobre la subasta de mayo, aconsejaba que se permitieran ofertas por descuentos de hasta el 100% del valor estándar de la inversión inicial. Por eso, el Ministerio ha decidido rebajar hasta el 81,91% en el caso de la eólica (en mayo era del 63,43%) y del 65,80% para la fotovoltaica (antes 51,22%). El valor del sobrecoste unitario mínimo se establece en -16,595 €/MWh.

Sin embargo, según el director general de UNEF, José Donoso, “no necesariamente nos beneficia bajar el precio del suelo, porque dependerá de cuántos megavatios eólicos compitan en esta subasta y si dejarán espacio a los fotovoltaicos”.

Y por último, un aspecto que podría abrir definitivamente la puerta a la energía solar en España. Según el Real Decreto 650/2017, de 16 de junio, “el cupo de potencia se incrementará, por encima de los 3.000 MW, para permitir la inclusión de la potencia de todas aquellas ofertas que tengan el mismo sobrecoste que la última oferta adjudicada siempre que dicho sobrecoste para el sistema sea nulo e inferior al valor que se establezca en la cláusula confidencial de la resolución por la que se convoca la subasta”.

“La clave está ahí, en saber cuánta potencia de más se incluye en esa cláusula de confidencialidad, el Ministerio va a adjudicar una cantidad extra que no sabemos cuánta será, y sin conocer cuáles serán todos los proyectos que empaten, pero a los fotovoltaicos nos beneficiará, sin duda, que sea lo más grande posible para que todos los empatados puedan entrar”, añade Donoso.

“Con estas nuevas condiciones, para ganar solo hace falta cumplir tres requisitos, tienes que ir a precio suelo, tienes que presentar mucha potencia y, mejor si eres eólico”, explica, “ahora todo el sector está buscando megavatios por toda la geografía española, y el riesgo que se corre con esta normativa es que se presenten empresas con más potencia de la que pueden construir, y que jueguen con la posibilidad de perder MW en el camino y parte de sus avales con tal de conseguir un buen trozo de la tarta, pero esto al final perjudica al Gobierno y al conjunto del país, porque podría entorpecer el cumplimiento del 20% de renovables en 2020”.

El próximo 18 de julio eólicos y fotovoltaicos volveran a verse las caras y esta vez estos últimos no van tan pesimistas. “Aún así, la posibilidad de ampliación del cupo es positiva porque da la posibilidad de que se aumente la energía fotovoltaica y da margen para entrar esta vez”, señalan fuentes del sector.

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