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Una de las opciones que se presentan para la energía del futuro es combinar generación renovable con almacenamiento. Pero todavía no hay ningún sistema de almacenamiento que convenza al mercado… ¿O sí?

En plena campiña irlandesa hay una planta energética un poco peculiar. No se trata de energía fotovoltaica ni eólica, ni nada que se lo parezca. La planta se encarga de almacenar la energía sobrante de la red con un dispositivo alternativo a lo convencional. Se trata de un volante de inercia con capacidad de almacenamiento ilimitada que potencialmente podría resolver el problema de la escasez de suministro de energía limpia cuando no hay suficiente sol o viento.

Este sistema de almacenamiento podría “revolucionar” la integración de la energía renovable en el suministro de electricidad, y la respuesta se podría resolver en cuestión de semanas.

La planta utilizará el volante de inercia generada por un motor para aprovechar la energía cinética de la red en los momentos de sobresuministro. Después será liberada por las turbinas sumergidas en momentos de escasez de suministro.

El proyecto de 20 MW de capacidad, se encuentra en Rhode, en el Condado de Offaly, y se espera que el lanzamiento comercial se realice a lo largo de 2017.

Aunque el sistema inicialmente se alimenta de toda la energía que proviene de la red eléctrica -tanto si es energía limpia y fósil-, tiene el potencial de resolver el dilema de cómo almacenar grandes cantidades de energía creada en buenas condiciones de viento o sol y que los operadores de redes de transporte la puedan usar cuando el clima cambie.

Por el momento, este tipo de déficit de energía se compensa con la generación eléctrica mediante centrales de combustibles fósiles tales como las térmicas de carbón o los ciclos combinados con gas, o con la utilización de la bomba hidráulica. Sin embargo, el volante de inercia, a diferencia de las centrales de carbón y gas convencionales, que tienen un ratio de eficiencia de 35-40%, funciona a una eficiencia por encima del 85-90%.

“El volante híbrido es una innovación disruptiva con potencial para revolucionar el mercado eléctrico y el sistema eléctrico en general, gracias a que puede desacoplar la provisión de generación de electricidad” explica Jake Bracken, el gerente de investigación para el proyecto Schwungrad Energie.

flywheel“En Irlanda tenemos un límite máximo de cantidad de energía renovable intermitente que puede asumir en un punto, el 50%. Pero EirGrid [el operador de sistemas de transmisión irlandés] quiere aumentarla al 75% en las próximas décadas y nuestro sistema tiene el potencial de facilitarlo”, dice.

Los volantes de inercia son tubos de fibra de carbono avanzados hasta 3 metros de alto y 1 metro de ancho que están flotando en los imanes dentro de un vacío, y se mantiene la electricidad en un entorno sin fricción, hasta que se necesita la energía de nuevo en el sistema.

El impacto de esta tecnología se pudo observar en Bruselas, donde el vicepresidente de la UE encargado de la Unión de la Energía, Maroš Šefčovič, pidió revisar las redes eléctricas, que se construyeron el siglo pasado en Europa para ver cómo van a funcionar en un futuro donde esas redes tendrán que llevar a datos, productos y servicios, así como energía.

“Las redes inteligentes va a hacer por nosotros lo que el gas de esquisto ha hecho por los Estados Unidos”, dijo en una conferencia en Bruselas, “las redes inteligentes deben convertirse en el esquisto de la UE, si las tuviéramos hoy desarrolladas, necesitaríamos un 30% menos de capacidad de transmisión”.

La UE prevé un futuro en el que la red pueda responder inmediatamente a la demanda del consumidor, permitiendo a la gente vender sus excedentes de electricidad a partir de paneles solares o conectar los coches eléctricos a la red eléctrica. Esto reduciría singularmente el poder de las eléctricas, pero para conseguirlo se requiere que la inversión se haga ahora.

Actualmente, “si en cualquier país de la Unión Europea hay muchas calles donde se han conectado cinco coches eléctricos al mismo tiempo, puede haber un apagón en el vecindario”, ha dicho Šefčovič, “pronto estaremos hablando de muchos miles de coches eléctricos en nuestras carreteras y para eso tenemos que asegurarnos de que nuestras redes son inteligentes, resistentes y pueden manejar las nuevas demandas que aún no están aquí”.

Uno de los co-diseñadores de este proyecto irlandés, el profesor Noel Buckley de la Universidad de Limerick, ha dicho que sería capaz de igualar el suministro de energía renovable con la variable demanda de los consumidores siempre que se presentara.

“La red está diseñada para funcionar a 50 hercios y cuando hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda, la frecuencia comienza a cambiar”, ha explicado, “cuando deja de soplar el viento, no se genera, e incluso si el viento vuelve en pocos minutos, es necesario tener un poco de energía de sobra para que vuelva a entrar en la red en el corto plazo”.

Mediante el uso de baterías de respaldo que almacenan la electricidad en los tanques en forma líquida “que se puede ampliar hasta sus capacidades energéticas y de almacenamiento por separado de modo que, en principio, el almacenamiento puede ser ilimitada”, ha añadido. Pero hasta ahora, la tecnología sólo se ha utilizado de forma limitada en los EEUU.

El proyecto irlandés está atrayendo el interés de los operadores de redes de toda Europa y planea ampliar su implantanción mientras aumenta la capacidad de energía renovable en los próximos años.

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