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El debate de la moción de censura de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy estuvo muy centrado en la corrupción. Pablo Iglesias, el líder que se postulaba para arrebatarle el puesto de presidente a Rajoy, emitió un discurso muy centrado en ello. Pero tuvo tiempo para hablar de energía. Fueron casi tres horas de discurso.

Antes de dedicarse a explicar su plan de transición energética, Iglesias le recordó a Rajoy y a la bancada del PP dos casos en los que el Gobierno ha ayudado a empresas: el caso Castor y el de Abengoa.

Cabe resaltar que el plan de transición energética fue el primer punto de los cinco que Iglesias destacó para mejorar la economía española. Sus denominados vectores de cambio. En ese plan, Iglesias le recordó en varias ocasiones las puertas giratorias de expresidentes del PP y de exministros en consejos de administración de empresas energéticas estratégicas.

Sin citar nombres, Iglesias le achacó que esas puertas giratorias le impedían al PP poder llevar a cabo una transición energética hacia energías renovables.

Se trata de un plan en el que quiere invertir uno 15.000 millones de euros al año, una cifra nada desdeñable ya que por ejemplo, solo el sistema eléctrico tiene unos ingresos de 18.000 millones.

Iglesias, sorprendentemente, se dirigió durante toda su explicación al ministro Montoro, en vez de al ministro de Energía, Álvaro Nadal. Se entiende porque se trataba de varios puntos económicos.

Iglesias explicó que su plan de transición energética traía consigo grandes beneficios económicos como la creación de miles de puestos de trabajo gracias a un plan de rehabilitación energética de edificios, con lo que eso supone para el Estado en ingresos, y también de poder ofrecer una gran solución a la pobreza energética. Incluso el poder depender menos de los combustibles fósiles.

En este punto, se detuvo un tiempo el líder de Unidos Podemos y culpó al PP de no haber hecho nada para que esta situación cambie. “No puede ser que en un país como España, haya gente que no pueda calentar su casa, bañar a sus hijos con agua caliente o que tengan que vivir con la luz apagada”, le espetó.

Durante la explicación del plan de transición energética, Iglesias tiró con bala y recordó a los viejos tiempos en los que quería nacionalizar a las eléctricas. Habló de energía como un derecho y un servicio público que podría estar en manos de la administración o en el sector privado.

También habló de quedarse de nuevo con las licencias de las centrales hidroeléctricas, de cerrar todas las centrales nucleares, de quitar las trabas al autoconsumo para que los ciudadanos puedan producir su propia energía, de reformar el mercado eléctrico, que las centrales cobren dependiendo de sus costes.

Un mensaje que no es nuevo, pero que ahora el partido de Unidos Podemos ha colocado con cierta importancia dentro de su plan para cambiar el rumbo del país.

De momento, esto son solo ideas, porque la moción se queda en un intento al no tener los apoyos suficientes. Pero ahí está su plan de transición energética.

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