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Las grandes eléctricas europeas tienen un grave problema. Y ese problema no es otro que seguir enganchadas a los combustibles fósiles, principalmente el carbón. Esta es una de las conclusiones del último informe del Carbon Disclosure Project, el proveedor de investigación del cambio climático para inversores institucionales, en el que trata de dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿qué eléctricas están mejor preparadas para llevar a cabo la transición energética?

Las grandes eléctricas siguen dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, que son responsables del 43% de su producción de electricidad. Casi la mitad de las 14 compañías analizadas están produciendo más del 20% de la electricidad a partir de carbón. En total, las 14 empresas superan el ‘presupuesto de carbono’ necesario para mantener el incremento de la temperatura por debajo de 2°C. Concretamente, sus emisiones están un 14% por encima o 1.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Este dato choca frente al objetivo de la UE para proporcionar el 45% de la electricidad de fuentes renovables para el año 2030.

El sector eléctrico es responsable de una cuarta parte de las emisiones globales y debe reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en más de dos tercios (67%) en 2030 para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. La capacidad de tiempo de respuesta a corto plazo están restringida debido a la inversión de capital a largo plazo en centrales eléctricas de combustibles fósiles. Hay signos positivos de que el sector ya está en transición. Entre ellos destaca el informe la decisión del Reino Unido para cerrar todas las centrales térmicas de carbón para el año 2025 y las decisiones tomadas por E.ON y RWE de dividir sus activos renovables y combustibles fósiles en compañías separadas.

Las eléctricas que generan mayores cantidades de energía a partir de fuentes renovables están superando a sus homólogas en la reducción de emisiones en comparación con aquellas que dependen de los combustibles fósiles, con emisiones 10 veces más intensas que los que utilizan las energías renovables.

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Así, por ejemplo, el informe encuentra que Verbund , Iberdrola , Fortum y Enel son las sociedades más sostenibles en relación con otros compañeros como RWE, CEZ, Endesa y EnBW que serían las empresas menos preparadas a día de hoy para poder llevar a cabo la transición energética.

En el caso español, Iberdrola sale bien porque prácticamente ya no genera electricidad con carbón, aunque sí con gas natural, mientras que Endesa todavía depende bastante de sus centrales térmicas.

Paul Simpson, director ejecutivo del CDP , asegura que “las eléctricas de la UE están en una encrucijada y deben tomar decisiones rápidas. El año pasado ha sido testigo de un cambio radical en el apoyo y el compromiso con las políticas de bajo carbono, pero la industria sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles para satisfacer las necesidades de electricidad. Los precios de mercado muestran que las fuentes de energía renovables como la energía eólica y solar tienen un mejor costo competitivo y las compañías eléctricas deben buscar capitalizar el fuerte crecimiento que se prevé para estas tecnologías. Hay que seguir trabajando para aumentar la presión de los inversores para que las empresas no sólo sepan, sino gestionen sus riesgos por no hacer esa transición”.

“En Europa, las principales eléctricas deben transformar sus modelos de negocio para alcanzar los objetivos climáticos establecidos en el Acuerdo de París. Verbund está liderando el camino en la planificación para el futuro, apuntando a una cartera de generación de energía 100% renovable en 2020 y para ello pondrá fuera de servicio sus restantes activos de combustibles fósiles. Pero muchas otras compañías siguen siendo dependientes de carbón para una parte significativa de la energía generada, y romperán sus presupuestos de carbono en los próximos años sobre la base de los activos existentes de combustibles fósiles. El despliegue rápido de las energías renovables es fundamental para el sector en su transición a un futuro bajo en carbono”, afirma Drew Fryer, Analista Senior de Investigación del inversor al CDP.

Además, las empresas han incrementado su cartera de renovables, y el 20% de la electricidad generada en 2016 fue de fuentes verdes. Sin embargo, es necesario avanzar rápido para alcanzar el objetivo del 45% de renovables en la UE en 2030.

La tecnología de almacenamiento y captura de carbono (CCS) podría ser un medio clave para limitar el calentamiento global por debajo de 2° C, si los activos existentes de combustibles fósiles siguen operando, sin embargo, los avances en esta tecnología son lentos y corren el riesgo de que estén disponibles comercialmente demasiado tarde para contribuir a la mitigación eficaz.

En cuanto a energía nuclear. El informe señala que se trata de una opción que está ayudando a la UE a mitigar el cambio climático, pero con perspectivas de crecimiento limitadas. Las empresas que se centran en nuclear a expensas de la inversión en energías renovables pueden limitar sus oportunidades de crecimiento en el futuro.

En definitiva, las eléctricas tienen que dar un paso al frente si quieren liderar la transición energética.

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