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El mercado eléctrico español es una de las cosas más complejas que uno se puede echar a la cara. Tanto es así, que el 99% de los mortales desconoce los entresijos reales del mercado (A lo mejor hasta me he pasado con el 99% y es un 100%).

Estos dos últimos meses (septiembre y octubre) han sucedido una serie de fenómenos paranormales en el mercado eléctrico que han formado un lío sin precedentes, y que conllevará una fuerte subida en el recibo eléctrico de todos los hogares en los próximos meses.

Vayamos por partes. Ayer, les contábamos el problema del parón nuclear en Francia. Una gripe que ha contagiado a media Europa, de la que no se salva España, al estar interconectada con el país galo. Este problema será una de las principales causas de la subida de la tarifa eléctrica en octubre, y también lo será en noviembre y diciembre, a no ser que se ponga a llover a lo bestia y sople viento como nunca. Que viendo el año que llevamos se ve complicado.

Este jueves, los futuros de los mercados eléctricos han dado malas señales. Bueno, mejor dicho, pésimas señales. Para el pool español, los futuros en OMIP marcan para noviembre y diciembre subidas hasta superar los 56 euros MWh. Ahora en octubre la media está en algo más de 53 euros MWh.

Pero ojo que en Francia, el precio se va a disparar en los próximos meses hasta los 100 euros MWh. Según los datos de EEX, ofrecidos por la consultora Ingebau, el futuro para enero ha tocado los 100 euros, para diciembre se sitúa por encima de los 90 y para noviembre en los 88 euros. Algo que ni lo más viejos del lugar han visto.

Eso hará que la mayor parte de los mercados interconectados con Francia se vean afectados.

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Ni agua ni viento

Pero al parón nuclear hay que sumarle otro tipo de fenómenos, que se están dando, y que no son habituales por estas fechas. En octubre y noviembre, lo normal es que llueva bastante y que sople más viento de lo normal. Históricamente son meses en los que el precio de la luz suele bajar, pero este año no hay quien lo reconozca.

España está con los embalses más bajos de lo normal para estas fechas, y la eólica no está soplando como debiera. Así, las centrales térmicas de carbón y los ciclos combinados están solucionando el problema de abastecimiento, pero con su consecuente coste en la factura eléctrica de los hogares.

Los astros se han alienado. Pero para más inri, se han juntado varias cosas que harán aumentar aún más la factura eléctrica en España. Se trata de la errónea reforma eléctrica que llevó a cabo el Gobierno.

Errónea reforma

Recientemente, el Tribunal Supremo ha publicado dos sentencias con las que se tendrá que refacturar a la mayoría de los consumidores eléctricos del país. Por un lado, está el caso de los márgenes de comercialización del PVPC, la tarifa regulada. Las eléctricas han ganado el pleito al Gobierno (uno más) y el Gobierno del PP tendrá más pronto que tarde que llevar a cabo la nueva política de márgenes de comercialización para esta tarifa.

Si finalmente el Gobierno mantiene el borrador, la cifra no será muy importante, pero como finalmente se acerque a las tesis de la CNMC, los consumidores de PVPC tendrán que rascarse el bolsillo.

El otro caso es el del bono social. El Supremo ha vuelto a dar la razón a las eléctricas que llevan unos años financiando ellas solitas el bono social. Aproximadamente unos 200 millones al año. Pero claro, ahora el TS ha decidido que se les devuelva el dinero. Y o va directamente a los costes del sistema, es decir, a la factura eléctrica de todos, o tendrán que abrir una nueva vía en los Presupuestos Generales del Estado.

Eso tendrá que decidirlo el Gobierno. Pero ojo. Industria guarda un as en la manga. No es otro que el superávit del sistema eléctrico. A lo mejor, podría cambiar la normativa para utilizar el dinero generado en 2014 y el año pasado (aproximadamente unos 1.500 millones) para contrarrestar estas pérdidas que ha adjudicado la Justicia a favor de las eléctricas.

Todo está por ver, pero se puede formar un lío morrocotudo en las próximas facturas de la luz, con fuertes subidas. Y para rematar, y aunque sea bastante improbable, falta que se pronuncie el Tribunal Constitucional con el caso del impuesto del 7% a la generación.

Si al TC le da por dar la razón a las eléctricas a lo mejor tendrían que devolver miles de millones de euros por cada año. Las eléctricas no lo esperan, pero a lo mejor consiguen que se quite ese impuesto a partir de 2017. Si tuviesen que devolver el dinero a las compañías, el superávit volaría de un plumazo, y el sistema eléctrico español regresaría a la pesadilla del déficit. Algo que en Bruselas ni se lo plantean. Agárrense que vienen curvas muy peligrosas para los próximos meses.

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