No es oro todo lo que brilla en la nueva interconexión con Francia

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Jordi Dolader
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Cuando los políticos se ponen a diseñar infraestructuras, sale una línea de Muy Alta Tensión (MAT) subterránea y en corriente continua. O un aeropuerto sin aviones. O un AVE sin pasajeros. Es lo que tienen los votos. Que no entienden de razonabilidad económica. ¡Todo por la propaganda! Y siempre se vende como una buena noticia: este aeropuerto que acabamos de inaugurar…..; este tren AVE que llega a partir de hoy a…….; esta línea de Muy Alta tensión que unirá en lugar de desunir…..; ni una palabra sobre su razonabilidad económica ni sus alternativas abandonadas.

Este ha sido el caso de la recién inaugurada línea MAT entre Francia y España. En lugar de 70 millones de euros, ha costado 700. Ni una mención a este sobrecoste. En lugar de ser un enlace síncrono es un “interconnector” en corriente continua. Confirmando que la Península Ibérica se quiere mantener como una isla. Como son los enlaces entre Francia y el Reino Unido.

A las primeras de cambio, lejos de dar mayor estabilidad dinámica, este flamante y costosísimo nuevo enlace se desconectará. Por suerte este hecho pasa muy raras veces y los políticos que decidieron semejante estropicio ya no estarán ni deberán justificarse. Y con ello, no quiero alinearme con los opositores a la MAT de la Comarcas de Girona.

Muy lejos de ello, me parece indispensable incrementar la capacidad de intercambio transfronterizo alcanzando el umbral del 10% señalado en los acuerdos recientes de la Unión Europea. Estamos solo al 25% de este umbral. Con esta línea de 400 kV conocida como MAT justo alcanzaremos el 50%. Nos faltaran otros 5.000 MW para rozar el 10% recomendado como capacidad necesaria para avanzar hacia el mercado interior de la energía en el subsector eléctrico.

Jordi Dolader
Jordi Dolader

¿Entonces, si caminamos en la dirección correcta, como es que en lugar de conceder parabienes a los policy makers que han permitido disponer de esta nueva infraestructura se les debe criticar? Pues precisamente porque se ponen medallas de lo que esta línea adolece.

Se la bendice por incrementar la capacidad de intercambio comercial y ello es cierto. Con ella los comercializadores y traders podrán negociar oportunidades a ambos lados de la frontera y ello siempre debería redundar en un beneficio para el consumidor. Mayor contestabilidad de precios debe traducirse en mejoras en la oferta final. Punto a favor.

Se la bendice por ser más sostenible: Falso. Existen estudios muy fundados que demuestran que un túnel de 9 km y un diámetro de casi 5 metros en la roca de los Pirineos Orientales produce mucho más impacto ambiental que la solución aérea. Por no hablar de  la insostenibilidad económica: que una infraestructura que podía haber costado 70 haya costado 700 millones merece muchas explicaciones. Punto en contra.

Y la tercera pata de toda política energética, la seguridad. Una solución en corriente continua no asegura su funcionamiento en régimen perturbado. Ni una palabra sobre ello en los medios. Muy difícil de explicar. Más difícil de entender para un público no especializado. ¡Mucha manipulación! Dos puntos en contra y solo uno a favor. Entonces ¿que deberían haber hecho los “policy makers”? Escuchar a los técnicos. Los políticos deben hacer política y los técnicos dar soluciones razonables.

Que los políticos de los dos lados de la frontera encarguen a un político de un tercer país que les solucionen su problema define bien a las claras de que estamos hablando. Lejos de enfrentarse con la oposición del territorio concediendo algo que pudiese compensar sus legitimas reivindicaciones, han preferido gastarse diez veces su coste razonable e inaugurar un nuevo periodo en que será difícil, por no decir imposible, que se construya ni un kilometro más de red a 400 kV.

Las infraestructuras como las ferroviarias, las aeroportuarias, las energéticas y algunas otras,  sin duda constituyen la estructura ósea que permite el correcto funcionamiento de un país, Son infraestructuras de Estado. Ciertamente todo Estado debe diseñarlas y construirlas para que su economía no encuentre barreras competitivas. Pero su obligación es que no sean más onerosas que lo estrictamente recomendable. Ejemplos como la actual ampliación de capacidad en el transporte eléctrico entre Francia y España rompen este pacto  entre los ciudadanos que votan y sus políticos que gobiernan de forma eficiente. Y así nos va.

Jordi Dolader es Senior Partner de MRC Consultants and Transactions Advisers y presidente del Consejo Editorial de El Periódico de la Energía.

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