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El Consejo de Seguridad Nuclear vuelve a estar en el ojo del huracán. En esta ocasión por la secretaria general del CSN, María Luisa Rodríguez, quien ha presentado su dimisión después de estar en el cargo algo más de tres años, desde abril de 2013. Su renuncia deja vacante un puesto estratégico en el funcionamiento del regulador ya que le corresponde “la dirección, el impulso, la coordinación y la supervisión de la actividad de todos los órganos del Consejo de Seguridad Nuclear, así como las funciones que se detallan en el artículo 37 del Estatuto“.

La dimisión ha agravado la contienda interna que el CSN arrastra desde hace unos meses y cuando está a punto de conocerse el informe sobre la reapertura o no de la central de Garoña y la aprobación de las autorizaciones y trabajos sobre el cementerio nuclear de Villar de Cañas (Cuenca).

Según fuentes oficiales consultadas por este diario, su decisión se debe “a motivos estrictamente personales”, pero otras fuentes del organismo señalan que “el motivo es por puro desgaste, se están cometiendo muchas irregularidades, hay mucha tensión y mucho malestar con el cuerpo técnico y ha decidido que es mejor retirarse a tiempo”.

El puesto de secretario general del CSN es designado por el Gobierno, a propuesta del ministro de Energía, y previo informe favorable del Pleno del Consejo. María Luisa Rodríguez, abogada experta en Derecho de las Telecomunicaciones, dejaba su puesto de directora de los Servicios Jurídicos de Telefónica España en 2013 para ocupar el de secretaria general del CSN, pero ahora su sillón queda vacante.

“Aunque ese cargo debe ser designado por el Gobierno a propuesta del Ministerio de Energía, el Pleno del CSN debe enviar un informe previo favorable del candidato, y el mismo día de su dimisión sus miembros barajaron los nombres de Antonio Munuera, director técnico de Seguridad Nuclear, y de María Fernanda Sánchez, directora técnica en Protección Radiológica, pero no convenía elegir a un director así que el Pleno ha seleccionado a un subalterno, a Manolo Rodríguez, subdirector de Centrales Nucleares, el ‘amo’ del expediente de Garoña“, señalan las fuentes, “algo insólito en la historia del CSN porque es la primera vez que personal técnico y de dentro del regulador ocupe ese puesto, y a no ser que el ministro de Energía designe a otra persona, es la primera vez que un subalterno pasa a ser el director del que fue su director”.

Para el sindicato ASTECSN (Asociación Profesional de Técnicos en Seguridad Nuclear y Protección Radiológica), “lo importante es que cambie la cultura de seguridad del regulador, no valoramos si el candidato es uno u otro sino que el que se elija tenga la máxima profesionalidad, rigor y conocimientos del trabajo que va a desempeñar en el Consejo de Seguridad Nuclear”.

Ahora la pelota está en el tejado del Ministerio de Energía y será Álvaro Nadal quien tenga la última palabra.

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