Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedintumblrmail

La reforma eléctrica de 2013 ha conseguido la parálisis de la eólica española, una industria aún líder en el mundo. Y el futuro se presenta complicado según el informe “La eólica en la economía española” de la AEE.

Los datos son tozudos. La instalación de potencia eólica en España está en mínimos desde entonces, 370 MW en 2013, 18 MW en 2014, 0 MW en 2015 y con total seguridad 0 MW este año. “Estamos a punto de cerrar el primer semiperiodo regulatorio de la Reforma Energética. Si en el primer periodo de aplicación de la regulación el sector ingresa 630 millones menos de lo previsto para llegar a la rentabilidad razonable que le promete la ley, ¿por qué van las empresas a invertir? Hay que dar garantías a los inversores si queremos que el sector eólico tenga un futuro en España”, ha señalado José López Tafall, vicepresidente de la patronal.

El nuevo concepto de rentabilidad razonable ha llevado a que los productores de energía eólica hayan visto reducidos sus ingresos. “En 2014 y 2015 los ingresos totales de la eólica ascendieron a 3.202 millones de euros, lo que representa un descenso del 23% respecto a lo ingresado en 2012-2013”, explica el informe.

Bajo este sistema, un 28% de los parques no percibe incentivos y el resto recibe una retribución a la inversión que cada tres años se revisa en función de los precios del mercado y las previsiones de horas de funcionamiento. Y ese plazo se cumple en un par de meses.

A día de hoy, el sector aún no sabe cuánto va a cobrar a partir del 1 de enero de 2017, y una de sus principales quejas es la incertidumbre en la que se vive. Según fuentes del sector consultadas por este diario que se hable ahora de la subasta de renovables “nos importa un pito”, porque lo que necesitan es conocer la retribución en 2017, y saber si van a seguir perdiendo ingresos como el año anterior. La subasta no gusta porque además de estar mal diseñada, es una cortina de humo para despistar.

No hay más que ver los resultados de la subasta de enero pasado. Como los ganadores no van a recibir ayudas y solo tendrán derecho a cobrar el precio de mercado, aún no se sabe si van a poner en marcha algún día los 500 megavatios (MW) adjudicados, lo que demuestra que la subasta fue un fracaso.

Artículos relacionados:

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedintumblrmail

2 Comentarios

Dejar respuesta

veinte + cinco =