China reduce por primera vez el consumo de carbón entre un 1% y un 2%

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El carbón supone el 43,9% de las emisiones mundiales de CO2.
El carbón supone el 43,9% de las emisiones mundiales de CO2.

El compromiso de China de lograr que en 2030 un 20% de su energía proceda de fuentes limpias supone todo un desafío para un país inmenso que ha tirado del carbón durante décadas. Un objetivo muy ambicioso que está poniendo a prueba la credulidad de muchos, pero que ya está empezando a tener resultados positivos: el consumo de carbón cayó por primera vez entre un 1% y un 2% hasta octubre, según datos de la consultora China Coal Research.

Una noticia muy positiva para tratarse de un país como China que, según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, consigue el 67,5% de la energía que produce mediante la combustión de carbón.  A continuación figuran el petróleo (16,8%) y el gas natural (5,9%). Los combustibles no fósiles supusieron el 9,8%, entre los cuales se encuentra la energía nuclear, con un 2%. Ésta última supone un 19,4% del total del suministro energético en Estados Unidos y llega al 73,3% en Francia.

Apuesta nuclear

La principal apuesta de las autoridades para cumplir el objetivo recientemente adquirido es la energía nuclear: el país cuenta actualmente con 21 reactores y tiene previsto construir 28 más con el objetivo de incrementar la generación de energía nuclear de 19,1 gigavatios anuales a 58 gigavatios -el triple- en seis años.

La decisión de apostar por la energía atómica es firme tras años en que el país ha pagado las consecuencias de un crecimiento incontrolado y medioambientalmente insostenible. Las necesidades energéticas de China seguirán creciendo en los próximos años, pero la opinión pública y los compromisos adquiridos con la comunidad internacional para frenar el cambio climático impiden que el país siga basando su crecimiento en los combustibles fósiles.

Tras el accidente en 2011 de la central nuclear japonesa de Fukushima por el terremoto y el tsunami posterior, China prohibió la construcción de nuevas centrales y reforzó las medidas de seguridad de las que ya están en funcionamiento, todas en la costa del país. El veto, que se levantó a finales de 2012, ha retrasado el calendario en aproximadamente dos años, lo que hace difícil el cumplimiento de la meta establecida para 2020, cuando la energía procedente de fuentes limpias debería alcanzar el 15%.

China necesitará generar entre 800 y 1.000 gigavatios adicionales procedentes de combustibles no fósiles en los próximos 15 años. El Plan Estratégico de Desarrollo Energético 2014-2020 contempla un empujón a la energía hidroeléctrica, eólica y solar, pero fía a la nuclear la consecución de las metas.

 

 

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