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El titular de esta información no es un eufemismo sino, sencillamente, la cruda realidad. El operador de reactores nucleares suizo Alpiq ha ofrecido dos reactores a la francesa EDF sin coste alguno, ni siquiera un franco simbólico, pero los franceses han rechazado la oferta por considerar que ya tienen bastantes problemas en casa.

Hace unos días, los medios de comunicación suizos informaron que el operador de reactores nucleares suizo Alpiq no había podido encontrar comprador para sus dos plantas nucleares y, por lo tanto, está esperando para donárselas al Estado suizo. El CEO de la firma era citado afirmando que la francesa EDF no estaba interesada, incluso sin costo alguno, ya que “tiene sus propios problemas relacionados con la energía nuclear en la actualidad”.

Es posible que el anuncio sea una moneda de cambio en caso de que los suizos decidan en su referéndum a finales de este mes eliminar la energía nuclear. Si es así, el reactor de Gösgen de Alpiq  tendría que cerrar en el año 2024, y el de Leibtadt, en 2029. La empresa podría estar así buscando la manera de conseguir algo de dinero del Estado suizo a cambio de un cierre. En la actualidad, la firma está aparentemente perdiendo 2 millones de francos al año, pero sólo puede traspasar la mitad de esas pérdidas a los consumidores.

Curiosamente, la vecina Francia se enfrenta en estos momentos a una escasez de energía que debe conducir a una mayor demanda en Suiza; las citadas pérdidas han sido parte de una tendencia más larga derivada de la vuelta al ‘boom’ solar de Alemania, que comenzó a reducir los precios a pesar de la eliminación nuclear de la canciller Merkel de 2011. La solar y eólica simplemente han crecido más rápido de lo que se esperaba.

Como se explicó recientemente, Francia tiene más de un tercio de sus reactores cerrados en la actualidad. A principios de noviembre, anunció  que cinco de los 20 reactores actualmente sometidos a inspecciones no llegarían a conectarse este mes como se esperaba.

Las preocupaciones por la  escasez de energía  también se extienden al Reino Unido, donde el operador del sistema National Grid advirtió de un posible déficit hace unos días. Los precios de la electricidad se elevaron hasta 40 peniques en el mercado spot. También los precios en Francia han llegado a cerca de los 40 céntimos. Pero eso no es nada. El director de EDF, que opera todos los reactores de Francia, ha dicho que el peligro de un apagón este invierno es real. En ese momento, Francia podría importar desde el Reino Unido sin importarle cuál sea el coste.

El domingo, 6 de noviembre Francia seguía siendo un exportador neto con la mayoría de los países vecinos, incluida España, con excepción de Alemania. Entre esos dos países, las líneas eléctricas trabajaron a tope importando Francia tanta electricidad como pudo de los alemanes. Los precios de la energía en la bolsa no estaban, por lo tanto, alineados con los franceses que pagaron fácilmente un 10% más, llegando hasta un 50% más  en los picos de la demanda en las últimas horas del día.

Esta fase problemática podría ser temporal -hasta la primavera- para los franceses, pero sólo si pueden conseguir conectar los reactores de nuevo. Por otro lado, el país tiene como objetivo reducir la proporción de nucleares desde el 75% al 50% en 2025, por lo que la situación actual se podría replicar en el futuro si no se construyen las capacidades de renovación.

El problema es, pues, que Francia y el Reino Unido no han construido la suficiente capacidad de energías renovables, especialmente las plantas de biogás para el tratamiento de residuos, mientras que apostaban por centrales nucleares que no han llegado a emerger. Así, pues, los suizos, que han padecido la misma indecisión, podrían finalmente rechazarlo en su referéndum del 27 de noviembre.

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