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Once de los principales bancos del mundo, entre ellos el Banco Santander, junto con la Iniciativa Financiera de ONU Medio Ambiente, anunciaron su compromiso de desarrollar herramientas analíticas e indicadores para fortalecer su evaluación y divulgación sobre los riesgos y oportunidades relacionados con el clima.

Tras la publicación el mes pasado de las recomendaciones finales del Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima, del Consejo de Estabilidad Financiera, los bancos no solo reciben con beneplácito estas directrices, sino que son los primeros de su industria en adoptar elementos clave de este marco innovador.

“El mensaje de los pesos pesados del mundo financiero es claro: el cambio climático plantea una amenaza real y seria para nuestra economía”, dijo el Director Ejecutivo de ONU Medio Ambiente, Erik Solheim. “Al mismo tiempo, hay enormes oportunidades de negocio en el campo de la acción climática. La transparencia sobre cómo las instituciones financieras mitigan los riesgos y aprovechan las oportunidades mientras hacemos frente al cambio climático es crucial para impulsar a los mercados a apoyar activamente un mundo resiliente y bajo en carbono”.

Además del Santander, también participan otras 10 entidades. Son estas: ANZ, Barclays, Bradesco, Citi, Itaú, National Australia Bank, Royal Bank of Canada, Standard Chartered, TD Bank Group y UBS. En total, más de 7 billones de dólares de capital que ayudarán para lograr una economía más verde.

El Consejo de Estabilidad Financiera, presidido por el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, encargó al Grupo de Trabajo que desarrollará las directrices para divulgaciones sobre riesgos financieros relacionados con el clima para que fueran usados por compañías, inversores, prestamistas y aseguradores.

La idea es aumentar la cantidad de información transparente sobre la exposición de las instituciones financieras a este tipo de riesgos y oportunidades, para fortalecer la estabilidad del sistema financiero y ayudar a impulsar inversiones favorables al clima.

El Grupo de Trabajo, presidido por el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, publicó a finales de junio las recomendaciones finales, que fueron presentadas al G20 la semana pasada.

Las recomendaciones son bien recibidas tanto por las instituciones financieras como por la sociedad civil, ya que el papel de esta industria en el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París se hace cada vez más claro.

El primer proyecto de implementación de las recomendaciones pone a la vanguardia a estos once miembros de la Iniciativa Financiera de ONU Medio Ambiente. Los resultados de sus esfuerzos se harán públicos para alentar a los bancos en todo el mundo a adoptar los escenarios, modelos y enfoques desarrollados.

“La financiación sostenible tiene dos imperativos: mejorar la contribución de las finanzas a un crecimiento sostenible, bajo en carbono e inclusivo y garantizar la estabilidad a la luz de los riesgos ambientales como el cambio climático”, dijo Christian Thimann, Director de Estrategia, Sostenibilidad y Asuntos Públicos del Grupo AXA.

“Lograr estos dos objetivos requiere de que las corporaciones financieras y no financieras proporcionen más transparencia sobre cómo planean abordar los riesgos y oportunidades relacionados al cambio climático, y eso precisamente es lo que enfatiza el marco del Grupo de Trabajo”, explicó.

“Después de la cumbre G20, ahora el tema es la implementación: ¿cómo puede la industria financiera poner este marco en práctica? A través de esta plataforma de bancos y otras que están dirigidas por miembros de la industria, la Iniciativa Financiera de ONU Medio Ambiente está ayudando al sector financiero a hacer precisamente eso: pasar de la conciencia a la acción”.

Expertos alertaron el pasado 30 de marzo en Madrid que el sector financiero “sufrirá” si no se lleva a cabo una progresiva “descarbonización” en el mercado de capitales, que traslade los activos invertidos en combustibles fósiles y otras tecnologías contaminantes hacia inversiones con menos riesgos climáticos en un mundo que poco a poco tiende ser “bajo en carbono”.

 

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