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Las empresas eléctricas de la Unión Europea (UE) agrupadas en Eurelectric -3.500 compañías en total-, salvo las de Polonia y Grecia, anunciaron que no se construirán nuevas plantas de carbón en toda la UE a partir de 2020, en un esfuerzo por cumplir con los objetivos establecidos en el Acuerdo del Clima de París.

“El sector de la energía se decide a dirigir la transición energética y respaldar nuestro compromiso con una economía baja en carbono con acciones concretas”, dijo en un comunicado el presidente de Eurelectric y CEO del grupo energético portugués EDP, António Mexia.

“26 de 28 estados miembros han declarado que no van a invertir en nuevas plantas de carbón después de 2020”, dijo Kristian Ruby, secretario general de Eurelectric. “La historia juzgará este mensaje, un mensaje claro que habla por sí mismo y que debe verse en estrecha relación con el Acuerdo de París y nuestro compromiso de proporcionar el 100% de la electricidad libre de carbono en el 2050”.

Los ecologistas aplaudieron el anuncio, que se produce inmediatamente después de  años de disminución continua del uso del carbón en Europa.

“Ahora está claro que no hay futuro para el carbón en la UE,” ha dicho Wendel Trio, director de Climate Action Network Europe. “La pregunta es: ¿cuál es la fecha para su eliminación en la UE, y cómo será de dura la lucha de la industria del carbón para mantener las plantas abiertas cuando ya no son económicamente viables?”

Más allá de las emisiones de carbono relacionadas con el carbón y su contribución al cambio climático, los estudios han encontrado que la electricidad producida con carbón tiene serios riesgos para la salud pública; un análisis realizado en 2016 encontró que el polvo de carbón es responsable de aproximadamente  22.900 muertes prematuras al año  en toda la UE.

El carbón ha ido perdiendo su participación en la generación de electricidad en Europa en los últimos años, cayendo a poco más del  21%  de la generación total de la UE en 2016, según el grupo de investigación sin fines de lucro Sandbag. Alimentado en gran parte por la sustitución del carbón por el gas natural, las emisiones relacionadas con la electricidad de Europa cayeron un  4,5% en 2016.

Las tecnologías renovables se han expandido en gran medida a través del continente, la energía eólica ha adelantado al carbón como segunda tecnología de Europa por capacidad instalada, aunque el carbón todavía cubre una mayor parte de la demanda energética del continente. De toda la nueva capacidad incorporada en toda la UE en 2016, el 86% correspondió a fuentes renovables como la energía eólica y la solar, así como las fuentes más respetuosas con el medio ambiente como la energía hidroeléctrica y la biomasa.

Algunos países europeos ya han logrado estar libres de carbón, como Escocia, que cerró su última central térmica de carbón en marzo de 2016. El país se ha comprometido a obtener el 100% de su electricidad de fuentes renovables para el año 2020. Y el año pasado, la energía renovable alimentó Alemania durante  un día entero, y Portugal durante cuatro días consecutivos.

Aun así, la energía del carbón representa el 39% de las emisiones de carbono en régimen de comercio de emisiones en la Unión Europea, que incluye fábricas y centrales eléctricas de los 28 estados miembros. Polonia, que no ha suscrito el acuerdo de no construir nuevas centrales de carbón después de 2020, obtiene  el 90%  de su electricidad de centrales eléctricas de carbón. Y gran parte de Europa sigue muy retrasada respecto de sus compromisos individuales en el Acuerdo de París; sólo Suecia, Alemania y Francia están actualmente llevando a cabo políticas de acuerdo con sus compromisos determinados individualmente,  de acuerdo con un estudio reciente.

El anuncio de Eurelectric se produce en un momento en que Estados Unidos, que durante los últimos ocho años ha querido liderar el cambio climático, se retira de la escena internacional. El presidente Donald Trump, que calificó el cambio climático de “engaño” creado por los chinos, se ha  comprometido a revitalizar la alicaída industria del carbón de Estados Unidos  y retirarse del acuerdo climático de París. Ahora parece que EEUU podría permanecer en el acuerdo, pero con un nuevo enfoque que ponga sobre la mesa los intereses de los combustibles fósiles.

Aun así,  los expertos en energía y ejecutivos del carbón  dicen que la postura de Trump en el carbón no será suficiente para salvar la industria, que ha sido asediada no sólo por las regulaciones ambientales, sino por el aumento de la automatización, el gas natural barato y las energías renovables. A nivel mundial, los proyectos de carbón en fase de desarrollo registraron un  fuerte descenso entre 2016 y 2017, liderado principalmente por las políticas destinadas a combatir la contaminación del aire en los países en desarrollo como China e India.

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