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Se cumplen cinco años de uno de los dos mayores desastres nucleares de la historia. Fukushima. 1.825 días han pasado de aquel tsunami que no se olvidará jamás y que permanecerá en nuestra retina por mucho tiempo. Más, en el de los habitantes de la zona.

Las imágenes ponían la piel de gallina. Todo el mundo miraba a Japón estremecido. Daba la sensación de que la radiación nuclear traspasaba la pantalla. La gran diferencia respecto a Chernóbil es que el desastre se vivió en directo. Y es por ello que el impacto fue mayor.

No tardó mucho el lobby antinuclear para atacar a toda la industria. Fukushima era un caos. Absoluto. Los despropósitos eran continuos en la gestión y claro eso caló en muchísima gente. La nuclear volvía a caer al ostracismo 25 años después del desastre ucraniano. Se empezaba a levantar otra vez, cuando volvió a caer a la lona.

Empezaron a arreciar las críticas, y la más dura de todas vino de la mano de Alemania, uno de los países con más centrales nucleares del mundo. Merkel y sus socios, con el fortísimo lobby verde a la cabeza, ponían fecha de caducidad a la nuclear alemana. Sin duda alguna fue una medida precipitada en su momento, que no se sabía muy bien como se iba a desarrollar.

Japón paralizaba todas sus centrales. Y algunos otros países también se sumaron. Pero la gran mayoría sostuvo sus centrales. No era el momento de tomar medidas en caliente.

Ahora, y tras todo este tiempo, el Gobierno alemán ha ratificado su decisión de apagar todas las centrales nucleares del país para 2022, coincidiendo con  el quinto aniversario de la tragedia nuclear de Fukushima, en su decisión de continuar con la transformación energética del país.

Alemania que ya cerró 8 de los 17 reactores que tenía operativos tras dicho accidente, ha logrado el consenso de sus partidos políticos y de la sociedad alemana, señala Sigmar Gabriel, el vicecanciller y ministro de Economía y Energía, en un comunicado.

Los alemanes lo tienen claro “una política energética ecológica es también rentable económicamente” y en 2020 “la energía nuclear comercial en Alemania será historia”.

Ahora mismo, casi uno de cada tres kilovatios hora consumidos proceden ya de fuentes renovables, pero “queda mucho trabajo por hacer” con el objetivo de rebajar los costes de las renovables e impulsar la eficiencia energética, con programas de incentivos.

Nuevos proyectos

Alemania lo tiene claro, pero no así otros países europeos donde se construyen o tienen planificados reactores, como es el caso de Finlandia, Bulgaria, Francia o Gran Bretaña.

Y en países en desarrollo como China, India, Corea del Sur, Sudáfrica o Kenia. Y es que como señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la demanda mundial de energía crecerá un tercio entre 2013 y 2040, impulsada en su totalidad por los países en desarrollo.

Y qué decir de Rusia, que ha aprovechado la circunstancia para liderar un sector que algunos querían dar por muerto y que ha conseguido levantar a base de vender su tecnología allá donde pudiera.

El mapa mundial de la energía nuclear

Todos estos países  consideran que la energía nuclear es una fuente esencial para su desarrollo. A pesar del alto coste que lleva la construcción de una central nuclear frente a una instalación renovable. Según un  estudio de la Universidad Politécnica de Valencia, una central nuclear actual tiene un coste de construcción de 4.000 millones de euros por cada gigavatio de potencia instalado. Frente a los 600 millones de euros de la eólica o los 1.200 milllones de la fotovoltaica.

Esto no es inconveniente para estas construcciones, factores como la amenaza del calentamiento global y del cambio climático, unido al incremento de la demanda de electricidad y del precio de los productos petrolíferos, pesan más en la decisiones tomadas por los responsables políticos que consideran fundamental apostar por la continuidad de la energía nuclear, por el aumento de potencia de sus centrales e incluso por la construcción de nuevas plantas.

Pero es aquí donde la nuclear está teniendo ahora más problemas. Solo hay que ver lo que está sucediendo en Reino Unido con Hinkley Point C o en la propia Francia con Flamanville. Los costes se han disparado.

Según un informe de UBS, renovar el parque nuclear europeo sería económicamente inviable ya que el coste se dispararía hasta los 650.000 millones de euros. Entonces, ¿qué se hace con la nuclear? ¿Se mantiene? ¿Se cierra y desmantela? Difícil elección.

A la hora de tomar la decisión, no solo entra el factor económico de la cuestión, o los posibles impactos medioambientales. Hay que tener en cuenta otras muchas cosas. Por ejemplo, su aportación a la descarbonización. ¿Qué es más importante, acabar con el carbón o con la nuclear? Porque todo a la vez es imposible.

Aliada para la descarbonización 

Tras la COP21 y su apuesta por la descarbonización de la economía no se puede menospreciar el papel que juegan y jugarán las centrales nucleares. Las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2050 tendrán que ser de entre el 40% y el 70% inferiores a las de 2010, y nulas o incluso negativas en el año 2100.

Para poder conseguirlo, se requerirá de una rápida descarbonización del sistema energético aplicando la captura y secuestro de carbono a una gran parte de las plantas que queman combustibles fósiles, el uso de biocombustibles y un incremento drástico de las fuentes bajas en carbono. La energía nuclear podría realizar una contribución creciente al abastecimiento energético sin emisiones.

No hay que olvidar que la energía nuclear, junto con las renovables, en su ciclo completo de vida producen electricidad con muy bajas emisiones. Por tanto, la nuclear es crucial para alcanzar el compromiso vinculante de la Unión Europea en su conjunto de reducción de las emisiones en un 40% para 2030.

Creecimiento del suministro de energías renovables y nuclear en las grandes potencias del mundo

El Marco de Actuación de la Unión Europea en materia de clima y energía hasta el año 2030, aprobado por el Consejo Europeo en octubre de 2014, hace mayor hincapié en la confianza en las energías renovables para conseguir los objetivos de reducción de emisiones y reconoce el alcance de la energía nuclear para jugar un papel mayor.

La actuación se focaliza en la reducción de las emisiones de CO2, no en los medios para su consecución, y presta mayor atención a la relación coste-beneficio. En los últimos 45 años, la energía nuclear ha evitado la emisión de más de 65 Gt CO2 en el mundo. El parque nuclear español evita cada año la emisión de entre 45 y 55 Mt CO2 a la atmósfera.

En España, la energía nuclear genera más del 20% de la producción eléctrica del país con el 7% del total de la potencia instalada. Los reactores españoles tienen indicadores de funcionamiento por encima de los 85%, superiores a la media mundial.

Cifras que chirrían en los oídos ecologistas. Esta semana desde Greenpeace indicaban que la nuclear aporta sólo el 4,5% de la necesidad energética mundial y aseguran que la nuclear no es necesaria ni competitiva.

Pero la realidad es otra. A día de hoy es necesaria. Otra cosa será dentro de 10-15 años. La energía nuclear tiene todavía mucha vida por delante y el sector sigue investigando como resolver algunos de los retos que tiene por delante. Ahí están por ejemplo el diseño de nuevos reactores, avanzar en la I+D en seguridad nuclear y la gestión de los residuos. Solo hay que mirar a lo que sucede a nuestro alrededor con Garoña y el ATC.

No hay que silenciar lo que pasó en Fukushima, que ha sido la peor tragedia que ha golpeado al país asiático desde la II Guerra Mundial y cuyos efectos no desaparecerán en décadas. El tsunami no es el único culpable del accidente. La mano del hombre, o mejor dicho, la inacción del ser humano ha tenido gran parte de la culpa que sucediera algo así.

Sin ir más lejos, ahora tres exdirigentes de TEPCO, compañía propietaria de la central de Fukushima y de otras muchas de Japón, serán juzgados por su responsabilidad en la catástrofe nuclear al no haber adoptado las medidas que habrían permitido evitar los desperfectos causados en las instalaciones por el tsunami, así como las consiguientes series de averías.

El primer ministro japonés durante la crisis, Naoto Kan, hizo suyas las palabras de Gorbachov sobre el accidente de Chernóbil que expuso los males del sistema soviético. “El accidente de Fukushima hizo lo mismo con Japón”. Kan hablaba de la desregulación, la opacidad, las puertas giratorias, el beneficio empresarial por encima del bien colectivo, factores que, como más tarde se supo, llevaron al desastre o agravaron la situación provocada por el tsunami.

Han pasado 1.825 días de la tragedia. No se olvida tan fácil, pero hay que mirar al futuro con optimismo. Y ese optimismo se genera con seguridad.

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4 Comentarios

  1. Estoy realmente sorprendido con este artículo y no porque sea má o menos pronuclear, sino por no decir ni una palabra sobre el debate justo estos días en el Reino Unido sobre Hinkely Point. Ese proyecto de central, que iba a macar el “Renacimiento Nuclear” británico, era la única superviviente del proceso de adjudicaciones de la pasada década y de la que se han caido 2 de los tres proyectos presentados (esposorizados por GDf, Iberdrola y los alemanes, entre otros). Y digo “era” porque estos días están saliendo noticias que ponen en seria duda su viabilidad (pese a haber conseguido garantias para cobrar más de 100€/MWh durante 30 años)… y no se publican en dudosos confidenciales, sino en el Financial Times y en portada. Decir como decís en el artículo que países como Reino Unido van a abrazar la energía nuclear a diferencia de Alemania es bastante inexacto. También es sorprendente vuestro silencio sobre los sobrecostes y retrasos de Finalndia (más de 5.000 M€ y 9 años) o en Flamamville (más de 7.000 M€ y 6 años) que precisamente no ponen viento de popa en las velas de la nuclear. La energía nuclear es cada vez menos necesaria para la garantía de suministro y desde luego, el argumento definitivo, NO es competitiva como demuestra lo que ha pasado en Reino Unido. Mismo futuro que el carbón

  2. Considero este artículo “de opinión” y, de paso, muy poco documentado. Frases como “Pero la realidad es otra. A día de hoy es necesaria. Otra cosa será dentro de 10-15 años” deberían, a mi juicio, al menos estar fundamentadas.
    A parte del precio de los nuevos reactores, como bien señala el comentario anterior, es que tenemos un PROBLEMÓN con los residuos, que están QUEBRANDO a las eléctricas alemanas y que claramente hacen de la nuclear la tecnología más cara de todas.
    “No entiendo a qué esperamos para apostar decididamente por las centrales nucleares” http://www.eldiario.es/zonacritica/entiendo-esperamos-decididamente-centrales-nucleares_6_358074199.html

  3. El artículo está pésimamente documentado.

    Ejemplos:

    – Aparece Japón con 44 centrales nucleares……a día de hoy, la gran mayoría están cerradas.

    – Aparece Francia con 66 centrales nucleares, cuando tiene en funcionamiento 58 nucleares.

    Cifras nucleares infladas, inexactitudes……vamos, por mucho que quieran,

    con Alemania en el camino para cerrar las nucleares, y Japón al mínimo;

    las nucleares están cuesta abajo.

    A día de hoy, el número de nucleares que están en funcionamiento no llega

    a 400 reactores….y en 2020, estaremos en el entorno de 350 reactores….o menos.

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