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La coalición gubernamental entre el unionista probritánico DUP y el republicano proirlandés Sinn Féin en Irlanda del Norte, se ha roto por un escandaloso sistema de subvenciones a la biomasa que podría costarle a la región hasta 1.000 millones de libras (unos 1.170 millones de euros).

Ambos partidos forman parte  de la Asamblea de Irlanda del Norte , que se creó para ayudar a acabar con décadas de lucha violenta en la región al permitir que los representantes de la comunidades protestante y católica gobernaran juntos. Su primer ministro y jefe del Partido Unionista Democrático (DUP),  Arlene Foster, se ha negado a dimitir por las acusaciones que la responsabilizan de los desastrosos efectos del Plan de Incentivos al Calor Renovable de Irlanda del Norte.

Como resultado, el viceministro principal y miembro de Sinn Fein, Martin McGuinness ha renunciado al cargo, lo que ha desembocado en una nueva convocatoria de elecciones para el próximo 2 de marzo.

Creado en noviembre de 2012, el esquema de Incentivos Renovables al Calor (RHI) fue un intento por parte de Irlanda del Norte de aumentar el consumo de calefacción a partir de fuentes renovables. El objetivo general era lograr un 4% de la calefacción procedente de fuentes renovables para el año 2015, y un 10% en 2020.

Uno de sus principales objetivos era subvencionar la compra y funcionamiento de las calderas de biomasa de pellets de madera para granjas y otros negocios. Los candidatos podrían mantener la ayuda económica durante 20 años.

Arlene Foster y Martin McGuinness a la salida de un encuentro con Theresa May el pasado mes de octubre.
Arlene Foster y Martin McGuinness a la salida de un encuentro con Theresa May el pasado mes de octubre.

A diferencia de un esquema similar establecido en el resto del Reino Unido, no había ningún límite en la cantidad de la subvención para la quema de biomasa. Cuanto más se quemaba,  más se ganaba. Un grave error en el diseño del programa que llegó a tener importantes consecuencias más tarde.

Un portavoz de la Asociación de Energía Renovable del Reino Unido explicó: “La RHI ofrece esencialmente un sistema de primas a los participantes. El esquema equivalente en el resto del Reino Unido tiene límites,  además de la reducción progresiva, una medida de control de precios que permite que el tipo de la subvención vaya reduciéndose en función de la demanda, con la posibilidad de cerrarse si fuera necesario. Ninguno de estos límites se aplica en el caso de la la RHI de Irlanda del Norte”.

El escándalo estalló a principios de 2016, cuando las obligaciones de pagos alcanzaban ya los 700 millones de euros para la Hacienda central y más de 450 para la de Belfast en subvenciones para fomentar el uso de ‘pellets’ de biomasa como combustible de calefacción de naves industriales y agrícolas. El plan de subvenciones se introdujo cuando Arlene Foster era consejera de Industria y Comercio. Una iniciativa similar creada por el Gobierno de Londres puede conceder al beneficiario de las subvenciones hasta 220.000 euros en 20 años.En Belfast podía recibir más de 900.000. No se habían puesto límites cuantitativos a la generación subvencionada. Y se descubrió que algunos afortunados calentaban naves vacías. Como resultado, el fiasco podría costarle a Irlanda del Norte mil millones de libras.

A pesar de ser la consejera de Industria y Comercio cuando se puso en marcha el plan, la primer ministro Foster se ha negado a renunciar al cargo. Personal de su equipo intentó quitar su nombre de los documentos relativos a la RHI, algo que ella insistió en que no ordenó. Pero ha sido su negativa a renunciar la que ha acabado con la paciencia del Sinn Fein, y la que ha motivado la dimisión de McGuinness y la convocatoria de elecciones.

La primer ministro del Reino Unido, Theresa May contactó tanto con Foster como con McGuinness para instarles a resolver la crisis, por temor a que unas nuevas elecciones sólo siete meses después de las últimas, pudiera socavar la estrategia Brexit de todo el país. Sus súplicas fueron desoídas e Irlanda del Norte irá a las urnas en menos de seis semanas.

Frank Aaskov, analista de la Asociación de Calefacción Renovable del Reino Unido, dijo que “el  RHI de Gran Bretaña es un pilar de la estrategia de descarbonización de energía del Reino Unido y ha sido el esquema de energía primaria que ha apoyado el crecimiento de los sistemas de calor renovables tales como calderas de biomasa, plantas de biogás, sistemas térmicos solares y bombas de calor. Es un importante mecanismo que ayudara al Gobierno a cumplir los objetivos de energías renovables para 2020, además de los balances de carbono del Reino Unido las décadas de 2020 y 2030”, dijo Aaskov.

Mientras tanto, el escándalo político sigue haciendo ruido, con el ministro de Finanzas Máirtín Ó Muilleoir del Sinn Féin pidiendo una investigación pública y los miembros de la Asamblea de Irlanda del Norte revelando que sus parientes se habían aprovechado de la RHI.

 

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