Japón recortará las ayudas a la fotovoltaica tras sufrir una burbuja

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Planta solar de Kyocera en la ciudad de Kagoshima, al sur de Japón,cuenta con 290.000 solares y tiene una potencia de 70MW
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Planta solar de Kyocera en la ciudad de Kagoshima, al sur de Japón,cuenta con 290.000 solares y tiene una potencia de 70MW

El Gobierno japonés reformará su plan de apoyo a las energías renovables a raíz del encarecimiento de la electricidad, lo que podría suponer la retirada de importantes incentivos para la energía solar, informó el diario Nikkei.

Japón aplica actualmente un sistema de ayudas que eleva artificialmente los precios de la energía de origen renovable, sobre todo la solar, un método que ha dado resultados desiguales debido a la capacidad de producción limitada de las eléctricas que apuestan por estas fuentes alternativas.

El ministerio de Economía, Comercio e Industria celebró el pasado miércoles una reunión en la que se señalaron los “defectos” del sistema actual y se propusieron reformas para el plan estatal sobre energías renovables, según dijo un alto cargo ministerial al citado diario económico.

En particular, el Ejecutivo contempla un nuevo marco legal que permitirá a las mayores eléctricas comprar los excedentes de producción de compañías con menor capacidad.

Además, en 2015 se reducirán los precios fijados para la venta de energía solar con vistas a hacerlos más competitivos, ya que a juicio del Gobierno, los montos actuales han provocado una “burbuja” en este sector.

La electricidad producida en plantas fotovoltaicas se factura actualmente en Japón a 32 yenes el kilovatio-hora (0,23 euros), un precio diez veces superior al fijado para la energía eólica.

El nuevo plan también incluirá topes para las facturas eléctricas que abonan empresas y hogares, que han sufrido un incremento debido a las ayudas a las renovables y al encarecimiento de la energía en general después del apagón nuclear en todo el país a raíz del accidente de Fukushima en 2011.

Otra medida contemplada es limitar la construcción de grandes plantas solares, lo que junto a las reformas anteriores podría acarrear pérdidas para las empresas del sector como las niponas Orix o Sharp, así como para otras extranjeras que se han introducido recientemente en Japón, entre ellas algunas españolas.

Algunas de estas empresas ya están diversificando sus inversiones hacia otras fuentes de energía renovables que aún cuentan con incentivos estatales, como la geotérmica o la biomasa.

La catástrofe nuclear de 2011 puso en jaque al modelo energético nipón dependiente hasta entonces en un 30 % de las centrales atómicas, porcentaje que fue sustituido por la importación de combustibles fósiles, lo que disparó el déficit comercial de Japón y los precios de la electricidad.

La aportación de las renovables a la producción eléctrica antes del accidente atómico era inferior al 10%, aunque el porcentaje creció desde entonces gracias al cambio en la legislación para incentivar estas fuentes.

En su último plan básico de energía, aprobado en abril, el Gobierno decidió seguir adelante con la reactivación de las plantas nucleares y prometió elevar el uso de renovables aunque sin fijar ningún objetivo concreto. 

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