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El próximo noviembre se cumplen dos años del Acuerdo de París. Dentro de poco se va a celebrar en Bonn (Alemania) la COP 23 de Naciones Unidas. Aunque parezca que existe un apoyo a la lucha contra el cambio climático, la realidad es que el dinero público sigue campando a sus anchas entre los combustibles fósiles.

Miles de millones de dólares procedentes de los distintos bancos de desarrollo siguen financiando al petróleo, el gas y el carbón por medio mundo. Por un lado, hacen un brindis al sol, y por otro, siguen financiando proyectos contra el planeta. Es la doble cara del dinero público.

Un informe de los investigadores de Oil Change International (OCI) señala que los principales bancos de desarrollo internacionales han financiado con 5.000 millones distintos proyectos de combustibles fósiles después de que se aprobase el Acuerdo de París.

Este grupo activista ha pedido a estas entidades públicas que paren ya, que dejen de financiar con dinero de todos a estos proyectos.

Además, en el informe señalan que las partidas destinadas a estos proyectos van con la etiqueta de climáticas. Tratan de esconder la financiación a combustibles fósiles.

Este informe de la OCI estima que el financiamiento para la exploración de petróleo y gas se duplicó con creces en 2016, hasta los 2.100 millones de dólares. Sin embargo, si se compara con lo que se llevan las renovables, andan muy lejos. El financiamiento para energía limpia también creció en más de un 33%, hasta los 11.400 millones de dólares.

Por si fuera poco, otro informe de analistas de E3G sugiere que en los últimos años el Banco Mundial y el Banco Europeo para el Desarrollo y la Reconstrucción (BERD) han otorgado niveles similares de financiación a los combustibles fósiles en relación con proyectos energéticos respetuosos con el clima.

“A pesar del Acuerdo de París, los bancos multilaterales de desarrollo que dicen estar de acuerdo con la acción climática todavía están financiando miles de millones de dólares en proyectos de petróleo, gas y carbón”, dijo Alex Doukas, de Oil Change International . “Utilizan recursos públicos relativamente escasos que necesitan ser utilizados tan estratégicamente como sea posible si queremos tener la esperanza de alcanzar los objetivos del acuerdo. Si realmente quieren ayudar a levantar a la gente de la pobreza, los bancos financiados por los contribuyentes ya no pueden financiar la destrucción del clima. Deben dejar de financiar los combustibles fósiles”, afirma.

Ambos informes no han pasad desapercibidos para las entidades financieras públicas. Tanto el BERD como el Banco Mundial se defienden de estas acusaciones y aseguran que han cambiado radicalmente la estrategia de financiación hacia las energías limpias. “En los últimos cinco años, el Grupo del Banco Mundial ha invertido más de 11.000 millones de dólares en energía renovable y 4.500 millones de dólares en eficiencia energética. Ahora somos el mayor proveedor multilateral de financiación para este tipo de proyectos en los países en desarrollo”.

Pero no niegan que sigan financiando a los combustibles fósiles. Esperemos que por el bien del planeta esos 5.000 millones anuales vayan a parar a otro sitio.

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